"ÉL ORDENA AL SOL" - Conferencia del Maestro Beinsá Dunó

 

ÉL ORDENA AL SOL

 

Conferencia dada por el Maestro Beinsá Dunó, el 15 de marzo del año 1925, en Sofía – Izgrev.

 

“Porque Él ordena a su sol salir sobre malos y sobre buenos” (Mateo 5:45 – n.d.t.)

 

            Si se da un tema, que se determine qué cosa es el hombre, los filósofos darán una definición suya, la gente científica dará una segunda definición, la gente religiosa y los simples darán una tercera definición – cada uno tiene su comprensión, su definición sobre el hombre. Alguno dirá: “El hombre es un ser vivo”. Sí, pero también así son vivas y las hormigas, también así son vivos y los pájaros, también así son vivos y los árboles. La vida es una cualidad común para todos los seres vivos. Que el hombre es un ser vivo, hay algo de cierto en esto, pero que y en el hombre hay una vida específica, la cual en los animales no existe, y esto es cierto.

            La segunda afirmación que la gente da sobre el hombre, es la siguiente. Ellos dicen: “El hombre es un ser pensante”. Seres pensantes son y los animales. Sí, pero en el hombre hay una cualidad específica en el pensamiento que no existe en los demás animales.

            Por fin dirán que el hombre es un ser moral, un ser espiritual. Tal cosa se puede decir y acerca de los animales. En la moral humana, sin embargo, hay algo específico. Aún desde tiempos remotos la gente se detenía para definir qué cosa es el hombre y decía que el hombre es un ser que piensa. Ésta es una definición común. En general, es difícil que se dé una definición de qué cosa es el hombre.

            Ahora nuestro tema no es acerca del hombre, pero puesto que el hombre observa los trabajos de Dios, entonces al respecto de los trabajos de Dios nosotros observaremos al hombre. Los animales se distinguen por esto: que tienen estados de ánimo – una mutabilidad extrema hay en ellos. En los animales no hay una moral establecida. Su moral se refiere solo a su piel. Cuando no afectas la piel de los animales, ellos son extremadamente morales, pero una vez que afectas su piel, en ellos ya no queda ninguna moral. Los animales piensan mientras no se han asustado, pero cuando se asustan, en ellos no queda absolutamente ningún pensamiento. Todo su pensamiento se transforma en un movimiento rápido. Por lo tanto, el estado de ánimo es un estado de los animales – un estado animal es este. Alguna gente dice: “Yo tengo estado de ánimo”. Digo: “Tú estás en un estado animal”. En los estados de ánimo siempre entran las pasiones, y las pasiones son un entorno inestable. Los elementos que forman las pasiones están en un estado pasajero, en estado de recreación. Las pasiones que se atormentan dentro de los animales, están conectadas con ciertos procesos que ocurren en la Naturaleza misma, puesto que la Naturaleza está creando un nuevo mundo. ¿Dónde está este mundo? – No lo saben. Yo no hablo de esta naturaleza aquí en la Tierra, sino de la magna Naturaleza. Un nuevo Universo se está creando. Y todo esto, lo que queda como un exceso durante la creación de este mundo superior, se envía abajo a la Tierra. Este resto, este exceso, entra en los animales y forma esta perturbación interna a la cual nosotros llamamos “pasiones”. La pasión forma el estado de ánimo; el estado de ánimo forma una veleta, que muestra las cuatro direcciones cardinales en el mundo. A este aparato lo llaman compás. Dicen que el compás mostraba la dirección recta. No, el compás no es tan exacto. Él muestra la dirección recta para la gente prudente. Si lo llevases al polo norte, muestra una dirección; si lo llevases al ecuador, muestra otra dirección. Si tomáis uno de nuestros relojes y os vais con este para hacer un viaje alrededor del mundo, éste de ninguna manera os mostrará correctamente el tiempo.

            Así que, hay ciertas medidas con las cuales nosotros, la gente contemporánea, operamos, pero estas tienen significado solo para cierto lugar y para cierto tiempo. Alguien dice: “yo opero con la medida del reloj”. Sí, pero esta es una medida local con la cual se mide el tiempo solo en Bulgaria, pero no y en otra parte. Cuando nuestro reloj en Bulgaria muestra las 6:00 hrs, en otro lugar tenemos otra hora. Algunos dicen: “Eh, la Tierra es así”. Que la Tierra es así, esto es otra cuestión. No es malo que la gente tenga dos medidas contradictorias. Cada número tiene su reflejo; cada número tiene su proyección.

            Y así, nosotros estamos conectados con los animales – hay conexiones entre los animales y nosotros. ¿En qué reside esta conexión? – Nosotros somos parecidos a ellos por estados de ánimo, por pasiones. Alguien dice: “¡Cómo, que yo sea parecido a los animales”! Hay, sin embargo, semejanza entre el hombre y otros seres. El hombre está conectado y con los ángeles. Cuando hablo de los ángeles, yo comprendo seres que son más organizados que nosotros, que tienen cuerpos miles de veces más resistentes (estables – n.d.t.) que los nuestros. Sus cuerpos están formados por una materia radiante. Por lo tanto, un ángel puede dominar su cuerpo de tal manera que sea visible e invisible, según lo desee. Un ángel puede viajar con una libertad grande por el espacio.

            Ahora, la cuestión no es que os compruebe dónde están los ángeles, dónde viven y cómo viven. Los ángeles viven en el así llamado “mundo quinto dimensional”, en el mundo de las cinco dimensiones. Nosotros vivimos en un mundo de tres dimensiones; los espíritus pues, o sea, estos de la gente que parte para el otro mundo, viven en el mundo de las cuatro dimensiones. No voy a explicaros esta cosa matemáticamente. Esta es una tarea profunda. Hoy, no hay autores que hayan escrito sobre esta cuestión. Por lo tanto, con los ángeles, nosotros estamos conectados por la ley de la razonabilidad. La razonabilidad es una cualidad de los ángeles y se envía por ellos durante la creación, durante la creación de este nuevo universo. De la abundancia de su razonabilidad ellos envían hacia la Tierra. Se dice en la escritura: “Enviaré a Mi Espíritu y Él os enseñará”. ¿Qué nos enseñará? – Razonabilidad. En nosotros bajo la palabra “espíritu” se comprende otra cosa. Por encima de esta razonabilidad se asienta la ley del Amor. Entonces la conexión entre Dios y nosotros es el Amor. Según yo, el estado de ánimo, esto es un entorno; la razonabilidad, esto es otro entorno; el Amor, esto es un tercer entorno. Entonces estos tres entornos nos conectan con tres mundos magnos. Para que pueda el hombre comprender los planes profundos de la Naturaleza viviente, debe estar conectado con estos tres mundos.

            Yo hablo solo para aquellos de vosotros que se interesan por su futuro. Vosotros podéis tener una mente crítica, esta mente os es necesaria, pero en vuestra crítica debéis ser razonables. Criticar, significa comparar, asemejar, buscar la Verdad. Criticar razonablemente, esto no significa buscar los errores de la gente, sino buscar el camino recto. ¡Conocimiento hace falta! Algunos piensan que la crítica es una cosa básica; algunos piensan que la gente debe dudar. No, la duda no es una cualidad positiva, esta es una cualidad negativa en la naturaleza humana. Si el hombre duda, empieza a pensar. Pero, según yo, una ventaja mayor es que el hombre crea en vez de dudar. Más verosímil es que el hombre se esperance en vez de descorazonarse. Por ejemplo, vosotros dudáis en si hay un mundo futuro o no hay. ¡Dejad este mundo futuro! ¿Dudas en el mundo en el cual vives? – No dudo.  – ¿Piensas que puedes salir fuera de este mundo en el cual ahora vives? Dices: “Eh, cuando me muera un día, todo se terminará conmigo”. ¿Bien, cuando te mueras, a dónde irás? La magna ley en la ciencia misma dice que nada en la Naturaleza se pierde. Si es así, tú como hombre no puedes perderte. Y cuando te mueras, de nuevo vivirás, de nuevo pensarás.

            Os voy a transmitir una pequeña analogía, para explicación del pensamiento que y cuando te mueras, de nuevo vivirás y pensarás. Suponed que el agua que está en el estado aéreo se encuentra en alguna parte por el espacio. ¿Se queda ésta así? – No, por la acción del frío, este vapor se trasforma en agua, se condensa. Primeramente esta agua existe como vapor, es movible, pero luego, a consecuencia del cambio que ocurre con ella en el espacio, ésta se trasforma en agua. Algunos piensan que arriba en el espacio es muy silencioso. No, no es así. Ahí ocurren grandes cambios atmosféricos. Arriba en el espacio hay grandes tormentas eléctricas y magnéticas. Estas tormentas, exactamente, son las que mueven nuestra Tierra. Éstas pueden llevarse a cada uno.

            Yo no voy a explicar estas cosas, éstas se refieren solo al lado puramente científico de la cuestión, pero me voy a detener solo sobre el lado físico del versículo citado: “Porque Él ordena al Sol salir sobre malos y sobre buenos”. ¿Quién es este que ordena? ¿Lo habéis visto hasta ahora? ¿Decid, cómo es su imagen? – Solo el Amor puede darnos un matiz pequeño de la imagen de Dios. Si nosotros somos razonables, con nuestra razonabilidad podremos ver a Dios. Podemos verlo, ¿pero cómo? – A través de las manifestaciones que vemos por doquier en la Naturaleza razonable. Todo en la Naturaleza está hecho muy razonablemente. Por la elaboración de un reloj, nosotros podemos juzgar sobre el técnico que lo ha hecho, pero al mismo técnico no podemos verlo. Nosotros, como observamos la Naturaleza desde un punto de vista científico, veremos que en ella hay una razonabilidad, pero no veremos a Aquel que la ha creado. Para Dios no podemos tener absolutamente ninguna imagen. Si decidimos crearnos alguna imagen acerca de Él, ésta será falsa, incierta. Si nos creamos alguna imagen acerca de Dios, ésta será parecida a nosotros: le pondremos ojos, nariz, cabello, barba, la cual será rubia, negra o blanca, y diremos: “El Señor joven, o el viejo”. Puesto que nosotros somos jóvenes o viejos, ponemos una tal cualidad a Dios, que Él sea joven o viejo. No, esta es una filosofía humana. Así habla la gente ordinaria, pero los filósofos hablarán acerca de lo absoluto. Qué es lo absoluto, ellos no lo saben. Esta gente científica se parece a aquel poeta español que escribió una obra pequeña, escribió una poesía bonita, ponderó algo en la Naturaleza, pero cuando le preguntaron qué quería decir con esta poesía, qué sabiduría se esconde en ésta, él dijo: “Y yo mismo no sé. Escribí algo, pero no sé lo que expresa”. Así que, frecuentemente la gente científica escribe algo, pero ellos mismos no saben lo que expresa lo escrito por ellos. Esto es recto por su lado, de que no comprenden lo que han escrito. ¿Qué muestra esta cosa? – Si nosotros somos creadores de las cosas, comprenderemos su sentido. Entonces, si alguien escribe algo, él escribe por inspiración. Tú escribes una oración, o una poesía en lenguaje francés. Te preguntan; “¿Qué escribiste? – No sé”. Puedes escribir una poesía en inglés, o en cualquier otro lenguaje que sea. Te preguntan: “¿qué significa esto? – No sé. Preguntad a alguien que sabe francés o inglés, él os traducirá el sentido de la poesía”.

            Y así, es Dios el que ordena al Sol. Este es el lado físico. Por lo tanto, éste que ordena al Sol brillar, Él ha ordenado y a nosotros llegar a la Tierra. Él ha ordenado que tengamos cuerpos; Él ha ordenado que tengamos cabezas; Él ha ordenado que tengamos pulmones; Él ha ordenado que tengamos estómagos; Él ha ordenado que tengamos manos, piernas, sistema nervioso; Él ha ordenado que lo tengamos todo. La filosofía de la vida reside en esto, que nosotros, como gente, que nos comprendamos. ¿Si Dios ha ordenado por todo esto, en qué consiste esta orden? – ¡Razonable es esta orden! ¿Si el Sol sale, sale para sí mismo? No, el Sol sale por nosotros. Él es un siervo del Señor. El Señor le dice: “Tú cada mañana saldrás a la Tierra. Vas a repartir de todos tus bienes a todas Mis creaciones, a todos Mis hijos”. Vosotros preguntáis: ¿Es así esta cosa? Grandes filósofos sois vosotros, pero no sabéis las cosas más elementales. Cuentan de algún filósofo inglés, que escribió una obra excelente de filosofía en inglés, pero cuenta acerca de sí mismo que era un matemático tan débil, de manera que cuando se refería a alguna cuenta más pequeña, llamaba a su mujer y a sus hijos pequeños a que contaran por él. Él escribió cosas puramente filosóficas, escribió un libro muy bonito de frenología, sobre “la naturaleza del hombre”, pero su centro matemático era poco desarrollado. Él decía: “Yo, por mis capacidades matemáticas no puedo medirme incluso ni con mis hijos. Si todas mis capacidades fueran así de desarrolladas, como y para las matemáticas, sería un idiota total” (los centros matemáticos del cerebro humano se encuentran justo al final y por encima de las cejas. Justo por encima de estos centros se encuentran los centros musicales, o sea, a los dos lados de la frente – n.d.t.).

            Así que, en un aspecto el hombre puede ser un filósofo, y en otro aspecto – un niño. Hay filósofos que son niños enteros. Hay mujeres que han aprendido a cocinar, y lo que les des a cocinar, todo lo pueden, pero, venga, ponedlas a solucionar una cuestión moral, te van a decir: “¡Sobre esta cosa no me preguntes nada! De cocinar todo lo puedo, pero sobre las cuestiones morales no sé nada”. El marido de esta mujer anoche trajo una bolsa con oro – se la llevó de alguna parte y pregunta a su mujer: “¿Que retenga esta bolsa, o que la devuelva? – ¡Retenla!”. Que la retenga significa que cocine algo de ésta. Pero si a esta mujer le traen una carne estropeada para cocinar algo, dirá: “¡Fuera pronto esta carne! Ésta no es para cocinar”. Si se trata de cocinar, todo lo comprende y lo sabe; si se trata del dinero, dice: “Que se quede este dinerito en casa, aunque sean un pocos olorosos”. Ahora, alguna gente, para justificación de esta situación dicen: “Eh, débil es el ángel del hombre ¿qué vamos a hacer?” No, la cabeza de este hombre por encima es débil, por eso es débil y delante de la bolsa con oro (La parte superior y delantera de la cabeza humana contiene los centros superiores del cerebro, los cuales nos conectan con los seres y los mundos superiores. Los centros más altos son los así llamados centros morales en el hombre. El centro más alto en el cerebro humano, donde se encuentra el así llamado loto de mil pétalos, es el centro del amor hacia Dios. Estos centros superiores representan el así llamado “paraíso” en el hombre, o sea, el lugar donde actúan sus energías y cualidades Divinas – n.d.t.). Los frenólogos muy bien solucionan esta cuestión. Ellos dicen que la consciencia en toda la gente no está igualmente desarrollada; la razonabilidad no está igualmente desarrollada; el sentido de comparación, de asemejar no está igualmente desarrollado, el sentimiento musical no está igualmente desarrollado; las capacidades matemáticas no están igualmente desarrolladas. La misericordia no está igualmente desarrollada; la fe no está igualmente desarrollada; la esperanza no está igualmente desarrollada; la valentía, la determinación, todas estas capacidades y sentimientos no están igualmente desarrollados en toda la gente. Lo que ha trabajado cada uno, esto y ha adquirido.

            Algunos de vosotros dirán: “¿Por qué el mundo está ordenado tan mal?” Aquí en Sofía, hace algunos cuantos años, un búlgaro se hizo una casa bonita, de dos pisos, con todas las comodidades, pero puesto que hizo un poco de deuda, puso en el primer piso a inquilinos que le pagaban un alquiler bastante grande. Estos inquilinos eran bastante negligentes, y durante dos años estropearon la casa de este hombre. Todas las lámparas las rompieron, toda la instalación y canalización la estropearon, y con esto volvieron la casa irreconocible. Cuando vinieron unos segundos inquilinos, encontraron todo estropeado, roto, y se dijeron: “Pero qué gran simplón era este señor, de qué manera tan chapucera ha hecho su casa”. No, no es simplón este hombre, simplones eran los primeros inquilinos. Este hombre, de quien es la casa, era un hombre prudente. Así Dios, Quien creó el mundo, es muy prudente, pero nosotros, que éramos los primeros inquilinos de este mundo, somos los simplones; nosotros lo hemos estropeado todo, y hoy en día buscamos al culpable de estos daños fuera de nosotros. Decimos: “¿Por qué el Señor creó el mundo de una manera tan tonta?” – Las madres y los padres estropearon estas formas que Dios creó para que viviesen en ellas las almas razonables. La ciencia contemporánea ha constatado esta cosa. Por ejemplo, si una mujer está embarazada y en esta situación suya tiene las vivencias más pesadas, por ejemplo: en ella nace un deseo de vengarse, de robar, de matar, y no nace un pensamiento de Dios, entonces el niño que va a nacer, será un criminal, se parecerá a ella. Como digo que se parecerá a ella, comprendo que va a expresar todos sus estados en la situación dada. Por lo tanto, cuando el País quiere mejorar a sus súbditos, para tales madres deben crearse las mejores, las más favorables condiciones. El País, sin embargo, hoy en día no pone cuidado de estas cosas. Hoy en día, solo después que nazcan los criminales, éste comienza a ocuparse en crear algunas instituciones para los niños criminales. No, antes de que nazcan los niños, el País debe poner cuidado de estos niños, sus futuros súbditos. ¡Extraña es la gente contemporánea cuando habla del País! ¡Pues que cada País es un organismo común, colectivo! Cada País está ensamblado por muchas vigas, piedras, ladrillos, maderas y de cualquier otro material más. ¡Y muchos materiales heterogéneos entran en éste! Pues, además de éstos, hay y muchas grampas que conectan los materiales. Y todas estas grampas deben ser fuertes. Si se ponen grampas, sin que haya maderas en las cuales clavarlas, ¿qué ocurrirá con este edificio? – se va a derrumbar. Por lo tanto, la misma ley es y al respecto del hombre. He aquí por qué, nosotros empezamos por el hombre. La gente hoy en día quiere que el País esté sólido. Bien, ¿pero de qué está formado el País? Está formado por mucha gente ¿no? He aquí por qué nosotros debemos volcarnos hacia nosotros mismos, que determinemos nuestros comportamientos hacia Dios, que veamos si Le conocemos o no.

            Hay una manera por la cual podemos aprovecharnos de la energía Divina. Para mí no es importante saber cuán grande es el Sol, pero es importante aprovecharme de su energía. ¿Cuál sería vuestra situación, si os imagináis que os encontráis en la primera, en la segunda o en la tercera época de la creación del mundo? Cada día (del Génesis – n.d.t.), esto es una época, y vosotros sabéis que Dios hizo el Sol apenas en el día cuarto. Algunos científicos dicen que en este tiempo, alrededor de la Tierra había una niebla tan grande que nada se veía. Todo era solo nubes, nieblas. Pero durante este tiempo aparecieron grandes tormentas que se movían con la velocidad de 10,000 kilómetros por hora, y lograron dispersar estas nieblas, estas nubes, de manera que en el cielo apareció el Sol. A este tiempo la gente religiosa le llama “el día de la creación del Sol”. Este era el día cuarto de la creación del Cosmos. Así se habla acerca de la aparición del Sol por primera vez en la Tierra. Entonces, gracias a estas tormentas grandes apareció el Sol. ¡Pero ahora, que no deje el Señor que aparezcan tormentas tan grandes! Si ahora aparece una tormenta tan grande, toda la gente flotaremos por el aire – e iglesias, y escuelas, todo volará por el aire. ¡Una gacha tan grande ocurrirá! Tal gacha había y entonces, cuando se dispersaban las nubes en la Tierra. Esta ley es cierta exactamente en este aspecto, que cuando en el hombre ha de crearse algo nuevo, algo muy magnífico, algo muy bonito, en él ocurren exactamente tales tormentas, tales perturbaciones, hasta que en el día cuarto en él salga el Sol. Esto ocurre alrededor de sus 30 años de edad. Todos erais jóvenes, habéis vivido diferentes estados y en resultado decís: “la vida no tiene sentido”. Todos vuestros ideales, todo lo bonito decae, pero por fin el Sol en vosotros sale, vosotros os eleváis y decís: “¡Hay Sol en la vida, hay sentido de vivir!”

            Se dice en la Escritura: “Él ordena al Sol brillar sobre los malos y sobre los buenos”. ¿Pensáis que las dificultades presentes que existen en el mundo son arbitrarias? Nosotros decimos: “¿Por qué la gente es tan cruel?” Yo digo: ¿Por qué las madres son tan crueles? Según yo, no se debe castigar a los niños, sino que se debe castigar a las madres y a los padres. Yo sé un caso que afirma esta idea. Un padre de la región de Varna se va para matricular a su niño en la escuela. Su niño era muy iracundo. Su padre dice al maestro: “Te voy a pedir que cuando mi hijo sea culpable de algo, no le castigues, sino espera, yo de vez en cuando vendré a ti para que impongas este castigo sobre mí, pero serás conmigo muy severo, así, como maestro, no vas a escatimar. Tantos palos que le corresponden a mi hijo los impondrás sobre mí”. Luego se vuelve hacia su hijo y le dice: “Hijo, mirarás a hacer menos daños, para que liberes y a mi espalda de los golpes”.

            Nosotros, la gente contemporánea, solucionamos la cuestión de cómo debe vivirse. No debemos solucionar la cuestión de cómo debe vivirse, sino de cómo debemos nacer. Nosotros debemos solucionar la cuestión de qué madres debemos tener, qué padres debemos tener. Como hablo de madres, yo no comprendo “madre” en el sentido ordinario de la palabra. Hoy en día en toda la gente cultural, en todos los pueblos europeos hay una debilidad, todos quieren casar a sus hijas e hijos. ¿Por qué hay que casarlos? En la Naturaleza existe la siguiente ley: No se permite a cualquier ser que sea, venir a la Tierra hasta que no haya condiciones para él. Éste debe esperar. Hay muchas almas que deben esperar, no hay todavía condiciones favorables para ellos. ¿Dónde tienen que esperar? – En el otro mundo. ¡Excelente está ahí! Pero alguna vez, en nosotros aparece el deseo de multiplicarnos más de lo que se debe. ¿Pues, sabéis qué cosa es la multiplicación? ¡Id a China para que veáis qué densa está allí la población! En ellos hay un deseo de que desaparezcan unos, para que vengan otros, gente nueva. Por eso, frecuentemente oran a Dios que venga alguna catástrofe, que ocurra algún cataclismo, para que mueran unos cuantos millones de gente de golpe. Ellos consideran esta cosa como alguna bendición. Si en nosotros ocurre una tal mortandad de gente, esto es todo un horror, todo un infierno. Si vais a China, veréis como esta gente ha hecho sus casas por las balsas de los ríos – tan densa está la población. ¡Sitio busca la gente! En todas estas condiciones el deseo de la gente de multiplicarse es inexplicable. Nosotros queremos multiplicarnos físicamente, pero la cuestión no reside en la multiplicación física, en la creación física. Para el hombre es importante que después de crear su cuerpo físico, ponga cuidado en el desarrollo del corazón, en el desarrollo de su mente y por fin, que de impulso al desarrollo de sus sentimientos morales. Solo así él se manifestará como hombre.

            Pregunto: ¿Dónde está el lado noble del hombre? Toda la gente contemporánea es capaz de una cosa: de afectarse. En esto son maestros. Que disputan, que hacen peleas, para esto son maestros toda la gente. Esto no es solo con la gente ordinaria, sino y con los religiosos. La gente mundana se pelea afuera, por las calles, y la gente religiosa se pelea dentro, en casa. Algún hombre religioso después de pegar a su mujer por razones comunes, luego le dirá: “Te callarás, no vas a comprometerme, no vas a decir que te he pegado, porque yo sirvo a Dios”. Luego encontrará algún versículo de la Escritura, dirá: “Las mujeres deben someterse a sus maridos. Así dice el Señor”. En alguna parte, pues, la mujer pega al marido y luego cita algún versículo de la Escritura: “el marido debe amar a su mujer; si no le ama – paliza, palo merece”. Estos son argumentos, comprobaciones, pero físicos. Digo: donde el marido está fuerte, él impone, él cita versículos; donde la mujer está fuerte, ella impone, ella cita versículos. ¿Qué se soluciona de esta manera? – Nada.

            La Escritura dice: “Dios ordena al Sol brillar igualmente sobre los buenos y sobre los malos”. Bajo este Sol se comprende la vida razonable en la gente. Este Sol debe ser razonable, por eso el Señor le ordena brillar y para los buenos y para la gente mala. Si este Sol no amaneciera, si no hubiera razonabilidad en el mundo, toda la gente hubiera sido congelada, no habría ningún desarrollo.

            Y así, cuando se trata de estados, nosotros debemos comprender nuestros estados. Hay estados diferentes y nosotros debemos saber si son constantes estos estados nuestros o pasajeros. Imaginaos que tenéis un estado pasajero, como éste el del hielo. ¿Qué traerá este estado vuestro? Alguien dice: mi corazón está frío. – ¿Qué te hace falta? – Calor. Después de calentarte dices: “Me quemó este amor”. ¡Cómo! ¡Que el Amor te ha quemado! El Amor nunca quema. El Amor es la fuerza más magna, la más razonable en el hombre, y después de penetrar en él, este le da, de ser posible, las más nobles, las más sublimes manifestaciones del espíritu. El Amor, según mis percepciones, primeramente está al alcance de los Grandes Maestros; luego está al alcance de los grandes adeptos, de los grandes discípulos, de los grandes creyentes, de los grandes oyentes y por fin, de toda la gente contemporánea. Pero este amor, apenas como una sombra afecta a la gente contemporánea. Alguien dice: “¡Sabes tú cuán lleno está mi corazón de amor! ¡Oh, me muero por ti! Estoy listo de sacrificarme por ti”. Y escribe a su amigo: “¡Todo estoy listo de hacer por ti!” Después de dos años de nuevo le escribe: “¡Que más no pises mi hogar!” Pregunto: ¿Cómo es posible que el hombre cambie tanto? ¿Cómo es posible que se torne tanto su corazón? ¿Se puede convertir el oro en hierro? ¿Se puede convertir el hierro en oro? ¿Se puede convertir el agua en hielo? – Se puede, pero en ciertas condiciones. ¿Cuándo? – Si el agua está en el polo norte, puede convertirse en hielo; si el agua está en el ecuador, en hielo no se puede convertir. Pregunto: ¿Se puede convertir el agua en vapor? – Se puede. ¿Cuándo? – Si está en la caldera y por abajo el horno la calienta. “Puede” y “no puede” que ocurra algo, eso depende de las condiciones. ¿Podemos ser razonables? – Podemos. ¿Cuándo? – Cuando estamos conectados con los ángeles. ¿Podemos tener estados de ánimo? – Podemos. ¿Cuándo? – Cuando estamos conectados con los animales. ¿Podemos amarnos? – Podemos. ¿Cuándo? – Cuando estamos conectados con Dios. Solo así nosotros podemos comprender la unicidad y la multitud. 

            En el mundo hay dos procesos magnos que yo asemejo a los estados de nuestra conciencia. Uno de los procesos se esconde en la subconsciencia, del cual habla y la ciencia contemporánea. Este proceso es Divino, yo le llamo “proceso múltiple”. Esto lo que piensan los grandes, los seres avanzados en la Naturaleza – los dioses, los ángeles, los arcángeles, los querubines, los serafines – toda la energía de su pensamiento se distribuye por todo el Cosmos, y todo esto se llama “subconsciencia”. Esto representa un proceso común. Dices: “Algo en mi subconsciencia trabaja”. Tienes el deseo de hacer algo bonito, magno – esto se debe a estos seres en ti. Dices: “Yo tengo subconsciencia”. Esto significa: “Yo estoy en conexión con todos estos seres superiores”. El segundo proceso se esconde en la consciencia que se encuentra y en todos los animales y plantas. Esto también es un proceso múltiple. Entonces, la subconsciencia es un proceso en el cual viven, piensan y actúan todos los seres superiores, y la consciencia es un proceso en el cual viven, piensan y actúan todos los seres inferiores. Este es un proceso idóneo a todos los animales, plantas y al hombre. La autoconsciencia, pues, es la única cosa con la cual nosotros mismos trabajamos. Este es un proceso simple (individual – n.d.t.). Cuando trabaja en ti la consciencia, tú te encargas de escribir sobre alguna cuestión. Escribes: “así ha dicho Kant, Schopenhauer, Tolstoi”. Todo esto no es tuyo. Tú eres simplemente un compilador, escribes lo que han dicho los demás. Pero cuando llegas a la posición de pensar por ti solo, entonces dejas a todos los filósofos de lado, quieres comprender la cuestión solo, a tu manera. Entonces tienes auto-consciencia. Esta es la consciencia Divina que penetra en el hombre. La autoconsciencia es un proceso individual. Muy raros son los momentos cuando la consciencia Divina penetra en vosotros. Cuando la consciencia Divina penetre en nosotros, nosotros la oiremos como una voz interna. Hay momentos en vuestra vida cuando esta consciencia os hablará. Este momento en vuestra vida será epocal. Este será el momento más bello. Cuando esta consciencia os hable, vosotros os diréis: “Hace tiempo era esto, ¿pero era en un sueño, era en estado despierto?, vi algo específico, oí algo específico… Esta cosa no puede percibirse por vuestra mente. ¡Esto es algo Divino! Al que le ha hablado esta consciencia, en él como que si algo se abre y él ve las correlaciones que existen entre éste que le ha hablado y él mismo. Entonces, entre Dios y él se forma una conexión que nadie puede cortar. No hay fuerza que pueda cortar esta conexión. Y los más grandes pecadores están conectados con Dios. ¿Por qué parece que están sin Dios? – Esto es porque alguna vez el hombre quiere alejarse de Dios para pasearse por el mundo. Entonces Dios afloja este hilo. Este se alarga mucho y el hombre ya está libre de andar por donde quiere. Tal hombre camina, camina y por fin cuando se cansa, dice: “¿Dónde voy yo?” – y desea regresar de nuevo hacia Dios. Dios toma entonces su carretita y empieza a enrollar este hilo, hasta que esta alma de nuevo se acerque a Él. Alguien dice: “¡Estoy perdido!” No, estos hilos nadie puede cortarlos. Estos nunca se cortan. Todas las almas están conectadas con tales hilos. En este aspecto los ocultistas dicen que estos hilos, entre Dios y las almas, se han cortado. No, puesto que cada alma es un rayo de Dios, nunca se cortan sus hilos. Lo superior, lo noble que tenemos en nosotros, y esto nunca se pierde. ¿Por qué tenemos que negarlo, por qué tenemos que dudar en Dios? Ahora, no hay por qué ir y preguntar lo que ha dicho Pétko, Dragán, lo que ha dicho este o aquel filósofo. No, aquello lo que yo llevo en mi alma; aquello que me da dignidad como hombre, este es aquel impulso en mí que me hace concientizar que en mi hay algo Divino. Esto es Dios que vive en mí. Este momento, en el cual yo concientizo que soy un hombre, que tengo conexión con Dios, esto es lo Divino en mí; esto es lo que me dice que y yo tengo el derecho de vivir como toda la gente, que me aproveche de los bienes comunes que Dios ha dado; esto es lo que me convence de la magna Justicia en el mundo, por la cual yo no voy a jurar, sino que mostraré con mi vida; esto es lo que me va a convencer de que yo soy un ciudadano del magno Reino de Dios. Si nosotros guardáramos las magnas leyes del Reino de Dios, ¡qué rostros correctos, que ojos bellos, que labios correctos hubiéramos tenido! Y ahora, cuando miro a la gente, ¿a qué se parecen? – Sus bocas están torcidas, sus narices están torcidas, sus ojos están torcidos, sus cejas están torcidas, sus frentes están torcidas, y después de todo esto dicen: “¡Bella es la gente de hoy! ¡Bellos cuerpos tienen!” Vosotros todavía no sabéis qué significan cuerpos bellos. Todos los músculos en el hombre tienen una longitud determinada, tienen tamaños determinadas de acción. Para cada hombre está determinado cómo debe ser su frente, cómo debe ser su nariz, cómo deben ser sus ojos. Para cada hombre hay un modelo especial por el cual debe estar hecho su cuerpo; para cada hombre hay un modelo en el mundo mental por el cual debe estar hecho su cerebro; para cada hombre hay un modelo por el cual debe estar hecho su corazón; para cada hombre hay un modelo por el cual deben estar creados sus sentimientos; para cada hombre hay un modelo por el cual debe estar hecha su alma. El alma, y ella tiene su forma. El alma tiene esta propiedad: que puede abarcarlo todo; entonces puede hacerse grande como todo el Cosmos. El alma tiene y esta propiedad de poder hacerse tan pequeña que nadie la vea. Vosotros esto no lo sabéis.

            Ahora, vosotros estáis sentados en esta reunión y os decís: “¡Yo soy tan infeliz!” Digo: ¡No, tú eres muy rico! “¡Ah, rico! ¡No me hables!” Como digo que es rico, no cree en mis palabras, pero si le doy una bolsa con doradas inglesas en préstamo, creerá que es rico. Según yo, al hombre dinero se le puede dar solo en préstamo, y no como limosna. Es una humillación para el hombre que se le dé dinero como limosna. Cuando doy a alguien dinero en préstamo, cuando llegue el tiempo, él me lo devolverá. Ahora todos predican que se debe dar limosna a la gente. No, con esto no estoy de acuerdo. En préstamo se puede, pero que se dé limosna al hombre no estoy de acuerdo.

            “Y el Señor ordena al Sol salir y para los buenos y para los malos” ¿Por qué? – Para que todos tengamos vida abundante dentro de nosotros. El Sol trae vida a la gente, pero no puede hacerlos buenos. Aquel que hace a la gente buena, esto es Dios. Él introduce la vida razonable en ellos, y en esta razonabilidad los hace buenos. Frecuentemente, la abundancia del Sol da a luz a todas las contiendas en el mundo. Y verdaderamente, el Sol es culpable para muchas cosas; si no estuviera el Sol en el mundo, la gente estaría en sus casas, no ocurrirían ningunos asesinatos. ¿Qué asesinatos hubieran ocurrido en el mundo sin la luz y el calor solar? Permanece el hombre en su casa, ha cerrado sus manos en puño, se ha congelado entero, nada puede coger. Aunque fuera el héroe más grande, permanecerá en su casa, cerrará sus manos, no podrá manejar ningún revolver. Y cuando sale el Sol, todos se remueven, se calientan, empiezan a volar aquellas balas, granadas, todos luchan, se oye: ¡Bum – bum!

            “Y ordena el Señor al Sol que salga y para los buenos y para los malos”. Dice el Señor al Sol: “Di a esta gente que se pelee menos, que les venga la mente en su cabeza, porque ellos no comprenden el sentido de la vida”. Digo: cuando lleguemos a la vida misma, nosotros tenemos que comprender su lado interno. La vida presente que vivimos, se encuentra delante de una nueva fase. Vosotros no vais a quedarse en esta posición. Imaginaos que sois siervo de un amo, sois un condicionado a él por tres años. Después de tres años este amo os va a otorgar la cuenta y os dirá: “¡Ya no tengo necesidad de vosotros!” Y verdaderamente, vosotros estáis atados aquí en la Tierra solo por un cierto tiempo. Después de tres años el amo de la Tierra os llamará y os dirá: “¡Ya no tengo necesidad de vosotros!” Él os va a otorgar la cuenta, vosotros os compraréis un billete y regresaréis. ¿A dónde regresaréis? A aquél mundo. Y Cristo, cuando estaba en la Tierra, decía a sus discípulos: “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros; y cuando os prepare, vendré y os tomaré” (Juan 14:2,3 – n.d.t.). Así que toda la contienda que ahora existe en el mundo, es puramente espiritual. Nosotros, la gente cultural contemporánea, debemos comprender aquellas magnas leyes Divinas que trabajan en nuestras mentes. ¿Por qué debemos comprenderlas? – Puesto que queremos ser sanos, queremos ser felices, queremos ser prudentes, queremos tener religión. ¡Muy bien, que tengamos religión, pero que esta religión sea una religión del Amor! Queremos tener escuelas. ¡Que tengamos escuelas, pero que estas escuelas sean escuelas de la Sabiduría! Queremos tener un sistema social, tener leyes, ¡pero que todo esto descanse sobre una Justicia Divina absoluta! Esta cuestión la van a solucionarla las madres. ¿Cuáles madres? – Las madres futuras y no las presentes. Y la gente religiosa debe predicar más a las madres.

            Frecuentemente nos preguntan: “¿Vosotros qué predicáis: debe casarse la gente o no debe? Cuando el Señor creó el mundo, dijo a la primera gente que dominaran a las aves, a los peces, a los animales. ¿Qué sobreentendía con esto? – Él sobreentendía que ellos deben dominar a todos los elementos inferiores en ellos mismos. Por eso el Señor puso a Adán en el jardín del paraíso, lo hizo un jardinero, para estudiar las plantas. Por lo tanto, en el estado presente en el cual nos encontramos, nosotros debemos estudiar las plantas, que estudiemos la ciencia futura para nuestro desarrollo. Cada planta, y en las condiciones más desfavorables, sabe cómo extraer de sus raíces los zumos que le son necesarios. En estas raíces vive el odio, la envidia, la maldad. Estos son materiales innecesarios. Pero, cuando nosotros aprendamos cómo extraer estos zumos, cómo trabajarlos y que los innecesarios para nosotros los reenviemos atrás dentro de la tierra, nosotros comprenderemos cómo deben ser nuestros comportamientos con los hermanos más avanzados que nosotros. Ahora, cada uno de vosotros quiere vivir entre gente más cultural. Bonito es este deseo, pero gente más cultural que los ángeles yo no conozco. La siguiente fase a la cual pasaremos, es la fase de los ángeles. Cuando entremos en esta fase, los cuerpos toscos presentes, que tenemos, cambiarán orgánicamente. Estos estarán creados de una materia más fina. ¿Cómo se va a crear esta materia más fina? – A través de las religiones. Todas las religiones presentes no son otra cosa salvo un método a través del cual, con oraciones, con contemplaciones, se podrá adquirir esta materia nueva, a través de la cual nuestro cuerpo se va a renovar. Esta cosa no puede llegar por sí misma. Esta gente, que en el pasado oraba, que vivieron en los desiertos una vida pura y santa, como también y esta gente científica que ha trabajado forzadamente con su pensamiento, ayudaron tanto a sí mismos, como y a toda la humanidad, exactamente en esta dirección – han trabajado para su elevación y perfeccionamiento.

            Así que, cada uno de vosotros debe trabajar para su elevación. La cuestión no es en qué cree la demás gente. Alguna vez vosotros decís: “fulano no cree”. No, en toda la gente hay una aspiración interna, solo que alguna gente cree en cosas visibles. Otros llegaron a un nivel más alto de desarrollo, y ellos creen en cosas que son visibles, pero creen y en cosas que la mente no puede lograr. Un tercer tipo de gente cree en todo esto, pero creen y en el Amor mismo. Alguna gente dice: “Yo en el Amor no creo”. Esta es la gente que ha alcanzado la posición de creer en lo visible, creer en esto lo que la mente puede lograr, pero no creen solo en el Amor. Cuando nosotros comenzamos a hablar del Amor, ellos dicen: “¿Qué se habla allí de amor, cómo es este amor?” – Ellos entienden el amor del dar y del tomar. El Amor es el estado más alto que se puede encontrar en el hombre. Si el Amor hubiera llegado en nosotros solo por un día, nosotros dispondríamos con todas las riquezas que la Tierra dispone. Si el Amor hubiera penetrado solo por un día en nosotros, nosotros hubiéramos visto todas las riquezas de la Tierra. Si el Amor hubiera llegado solo por un día, todos los corazones de la gente se hubieran abierto. Si el Amor llega en algún hombre solo por un día, él estará listo de sacrificar miles y millones. Si el Amor llega en ti solo por un día, cada uno estará listo de garantizar por ti y con uno, y con un millón de levas. ¡Con tal confianza hubieras gozado tú delante de cada uno! ¿Es extraño esto? Yo conozco a gente tacaña que no está lista de dar ni cinco monedas por cualquiera, pero si se enamoran, les verás que están listos de sacrificar 1-2-3 millones de levas por esta mujer. Yo conozco a un americano rico, que cuando se enamoró, dio 100 millones de levas a esta mujer. ¡Sacrifica el hombre! ¿Por qué? – Hay algo que quiere él. ¿Es visible? – No, no es visible. ¿Y qué es esto? – Esto es el Amor. Pues aquello que nos conecta ¿no es el Amor? – El Amor es. Aquello que nos conecta ¿no es la razonabilidad? – La razonabilidad es. Cuando sentimos que alguien nos ama, nosotros tenemos una disposición específica hacia él. Y todos nosotros debemos aprender este arte: de ser portadores del Amor. Todos nosotros debemos abrir nuestras almas, para que pueda este Sol Divino amanecer en nosotros. Tres Soles deben amanecer simultáneamente en nosotros: uno de los Soles es el Sol físico; el segundo Sol es el Sol mental y el tercer Sol es el Sol Divino, el Sol del Amor que amanece en nuestras almas. Cuando estos tres Soles unen su fuerza, entonces se formará el hombre razonable. Cuando los rayos del Sol físico, cuando los rayos del Sol de los ángeles y cuando los rayos del Sol Divino, o el Sol del Amor, comiencen en nosotros, éstos nos van a recrear, y nuestras cabezas se van a transfigurar. Ahora, por ejemplo, muchos piensan que son muy buenos. Yo llamo hombre bueno, ideal, a este, que es condescendiente hacia toda la gente, el que no hace diferencia entre nadie y ama a toda la gente razonablemente, o sea, internamente, dentro de sí. Y ahora nosotros amamos a este que nos ama. Cada uno hace esto. El que no cree como nosotros, nosotros no le amamos; el que no piensa como nosotros, nosotros no le amamos. No, el hombre ideal, si le aman o no, él piensa en todos, el brilla para todos, como el Sol. Cualquier cosa que pensamos acerca del Sol, él constantemente envía a todos su bendición. ¡Vivo es este Sol! Cualquier odio que tenemos, el Sol del Amor constantemente envía sus rayos. Cualquier cosa que pensamos acerca de Dios, si Le reconocemos o no, Él desde miles, desde millones de años envía Su bendición para todos. Y todos preguntan: “¡Cómo aguanta el Señor a esta gente!” ¡Pues el Señor no aguanta solo a nosotros! De nuestra Tierra, más abajo, hay muchos seres más, que son 100 veces peores que vosotros. Y a ellos los aguanta el Señor. Los hombres no son los peores seres en el mundo, hay y seres peores que ellos. Vosotros les llamáis diablos. ¡Magno es el Señor! Él, como mira a estos seres, se tira un poco (“de la barba” – n.d.t.), se calla. ¿Qué significa todo esto? Con esto Él dice: “¡Se volverán más prudentes un día estos niños!” Dios comprende las causas profundas, sabe por qué son malos estos seres. Pero, hay algo de lo cual se alegra el Señor. Por encima de nosotros hay seres que son 100 veces mejores que nosotros. Por encima de estos seres, pues, hay otros, que son 1000 veces mejores que los primeros. Y el Señor mira hacia los buenos, mira hacia los malos, y dice: “¡Muy buenos son Mis hijos!” Entonces, toma Él de los hijos buenos y da a los malos; pues y de los malos toma y da a los buenos. ¡Cambios hace Él! Por eso estos niños se indignan y dicen: “¡Muy paciente es el Señor!”

            “Porque Dios ordena al Sol salir y para los buenos y para los malos”. Dice Cristo: “¡Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre Celestial!“ (Mateo 5:48 – n.d.t.). En pequeña medida y nosotros podemos ser perfectos. ¿Cuándo? – Después de que entremos en el Espíritu de la Verdad. Entonces nosotros tendremos una aspiración nueva, una comprensión nueva de la vida misma. No digo que debemos abandonar nuestra vida presente. No, de ninguna manera debemos abandonarla. Tú quieres abandonar tu vida, pero así no se abandona ésta. Tú, cuando tienes que dar, huyes de ciudad en ciudad, pero tu acreedor no te abandona, camina detrás de ti, te busca. No puedes librarte fácilmente de él. Aquel que tiene que tomar de ti, te busca, te quiere él. Tú te vas para una ciudad, él en pos de ti. Lo que tiene que tomar, lo tomará y después de esto te dice: “ahora puedes ir donde quieras”. Pregunto: ¿Si los espíritus malos nos persiguen y nos causan fechorías, por qué hacen esto? – Tienen que tomar de nosotros. Pues, cuando algunos espíritus buenos nos ayudan, ¿por qué hacen esto? – Tienen que darnos. Así está la cuestión. Por lo tanto, y los unos y los otros nos buscan. Y los unos vienen conscientemente, y los demás vienen conscientemente. Los unos dicen: “Vosotros nos debéis y tenéis que pagarnos”. Los otros dicen: “Nosotros os debemos y tenemos que pagaros”. Por la misma ley y vosotros debéis mirar de saldar vuestras deudas. Ahora alguien dice: “No tengo ganas de vivir”. ¿Pues acaso depende de ti vivir? “No tengo ganas de trabajar”. ¿Pues acaso depende de ti trabajar? – No depende de ti. Trabajarás y más allá pasarás. ¿Y aquella novia joven, acaso tiene ganas de trabajar? – No, pero al pensar en su bien amado, se levanta y trabaja. El soldado dice: “No tengo ganas de trabajar”. Sí, pero al pensar en sus superiores, trabaja y no se detiene. El maestro, al pensar en sus alumnos, trabaja. El sacerdote, al pensar en sus feligreses, trabaja. ¿Quién está libre en este mundo? – Todos nosotros estamos atados en este mundo, esclavos somos de las condiciones. Para el futuro tendremos tal sistema, donde la gente trabajará sin dinero, por amor trabajará. ¡Ésta será la cosa más bella!

            “Y ordenó el Señor al Sol salir sobre los buenos y los malos”. ¡Tres Soles deben amanecer simultáneamente! Estos tres Soles han amanecido ya en el mundo. Y si cada uno de vosotros puede ordenar razonablemente dentro de sí, encontrará una manera por la cual alcanzará la magna Verdad. ¡Y cuán bella es esta Verdad! Pero todos nosotros nos detenemos en nuestras creencias viejas. Todos nosotros nos detenemos en nuestros conocimientos viejos. Y en el mundo debe introducirse ya algo nuevo. Un hombre, que ha salido del reino animal, debe cesar ya con los estados de ánimo. ¡Ningunos estados de ánimo más! Él debe dejar los estados de ánimo de lado y ser razonable. Cada uno de vosotros que no quiere tropezar debe ser razonable, que opere con dos fuerzas magnas, con dos grandes magnitudes, y exactamente: con la razonabilidad y con el Amor. Todo en el mundo tiene que reorganizarse. Si vosotros hubierais creído en esto, vuestros ojos se hubieran abierto.

            Yo desearía que se abran vuestros ojos. ¿Pero cuándo? – Cuando estéis fuertes, para que no os asustéis. Porque hay gente a quienes, cuando se abren sus ojos, su mente se desordena, y ellos se enloquecen. Vosotros debéis ser tan fuertes, que de ninguna manera os asustéis de este mundo nuevo que aparecerá delante de vosotros. Supongamos que delante de vosotros aparece algún ángel del Cielo, da sus órdenes para que hagáis algo y se va. En el primer momento, cuando veáis que el ángel no está, dudaréis. Primeramente tú te sentirás animado, saldrás fuera, contarás a uno, a un segundo, a un tercero, de que se apareció ante ti un ángel, pero todos te dirán: “¿Por qué eres tan tonto como para creer en estas cosas?” El primero te dirá que no estás con toda tu mente. El segundo afirmará lo mismo, el tercero – también, y por fin tú dudarás. No, aquel, delante de quien aparecerá el ángel, debe tener fuerza, fe en sí mismo, que no vacile por la opinión de nadie. Él debe insistir y decir: “A mí, anoche llegó un ángel y me dijo que voy a adquirir una tal fuerza que podré levantar a un hombre en el aire por la pierna y lo mantendré recto como una vela”. Le dirán: “Tú no estás con tu mente. – ¿Qué no estoy con mi mente?” Coge a un hombre y lo levanta en el aire. “¿Estoy ahora con mi mente? – No estás”: Lo coge de nuevo, lo voltea con la cabeza hacia abajo y le pregunta: “¿Estoy ahora con mi mente? – Con tu mente”: Este hombre dice a los demás: “Una fuerza grande tenía este señor, pero como que si no estaba con toda su mente”. Luego se va a un científico y le dice: “Anoche se apareció a mí un ángel y me dijo que podré solucionar las tareas matemáticas más difíciles”. Este científico dice: “Ah, este hombre no está con su mente. ¡Un ángel se le apareció!” Le dan tareas difíciles, comienza a solucionarlas. Este científico dice: “No sé, si se le apareció un ángel o no, pero soluciona el hombre y hasta las tareas más difíciles, mucho sabe”. Se va por fin a un hombre espiritual y le dice: “Anoche se me apareció un ángel y me dijo que cualquier enfermo que venga a mí, podré curarlo. ¿Dudas? – Dudo. – Bien, entonces traedme algunos enfermos”. Traen a él a un paralítico, a un ciego, y a todos les ayuda. Al paralítico le cura, al ciego abre los ojos. Entonces el espiritual dice: “Si se ha aparecido un ángel a este hombre o no, no sé, sin embargo él cura paralíticos, ojos a ciegos abre, etc.” Por fin los rectos de fe dirán: “Algún diablo ha llegado en él, de manera que todo lo puede hacer”. Si este diablo puede levantar al hombre en el aire; si este diablo puede solucionar y las tareas matemáticas más complicadas; si este diablo puede curar paralíticos, abrir los ojos a los ciegos, ¿entonces dónde está lo Divino, dónde está lo potente en el hombre, que lo puede hacer todo? ¡Ningún diablo se esconde en estas manifestaciones! Yo sé lo que puede hacer el diablo. El diablo sabe romper las piernas de los hombres, pero nunca las hace; el diablo sabe desordenar las mentes de la gente, pero solucionar tareas no sabe. Si vivís de manera diabólica, el diablo quiere que la gente sea idiota – nada más. Cada aspiración por conocimiento, por luz, por libertad, por progreso, por Amor, estos son impulsos del Magno Espíritu Divino. Y cada hombre, que piensa de otra manera, no está del lado recto. Digo: cuando encontréis a quien sea, con tales manifestaciones nobles, reconoced que en él se manifiesta lo Divino. Fuerte es este hombre, verdaderamente, porque el ángel le ha hablado. Ves que alguien levanta a otro en el aire, di a ti mismo: “Le creo 1/3. Creo que se le apareció el ángel”. Ves que este hombre soluciona todas las tareas. Di a ti mismo: “Le creo 2/3, creo que se le apareció el ángel”. Le ves que cura todo tipo de enfermos. Di a ti mismo: “Le creo 3/3, creo que se le apareció el ángel”. Créele como crees a este que llegó al club de los militares y muestra algunas pruebas de hipnotización. Dice: “allez – passez” y agita su mano. Alégrate de que este hombre todo lo sabe. Esta gente, que estaba hipnotizada, luego recobra la conciencia y dice: “¿Es cierto todo esto lo que hemos visto, o no es cierto?” La duda viene inmediatamente. Algunos creerán, serán alegres, pero algunos dirán: “Espera, que no tenga prisa de pronunciarme, porque me van a hacer loco”. Bien, ¿qué es real? ¿Si te cojo de la mano, es esto real? ¿Si te miro con mis ojos, es esto real? ¿Si sostienes un pequeño trozo de hielo, es real éste? ¿Pues, si este se derrite, es real? La esencia de las cosas no cambia, pero la forma de las cosas cambia. El hielo se ha transformado en agua. Por lo tanto, si cambia algo, esta es solo la forma; y la esencia del Amor que nosotros comprendemos, la cosa razonable, en todos los casos queda una y misma.

            Se reúne alguna gente y me dice: “Tú no estás en la dirección correcta”. Vale, pero si yo vivo simultáneamente y en la Tierra, y en el Cielo, y en las raíces, y conozco lo que es recto y lo que no, entonces ¿he de creer a mi mismo o a esta gente, que dice que no estoy en la dirección correcta? Ellos dicen: “¡No veo nada!” Yo digo: ¡Todo lo veo! Ellos dicen: “Pues tú no estás con tu mente”. Yo digo: Yo estoy con mi mente, pero vuestra mente no está despierta, muchas nubes y nieblas hay alrededor de esta. Deben aparecer en nosotros estas tormentas, con la rapidez del movimiento de cerca de 10,000 kilómetros por hora, que dispersen las nubes y las nieblas, para que aparezca este Sol en vuestra alma y que comencéis a creer. Hay algo escondido en la profundidad de nuestra alma, que habla, que lo soluciona todo. Hay una voz interna en vosotros que os dice: “¡Levántate, despierta, ¿qué te has detenido?! ¡Deja de cometer crímenes! ¡Deja de comer tanto!” A alguien le gusta vestirse de manera muy rica. Esta voz dice: “¡Deja de vestirte de manera tan rica! ¡Deja de edificar casas! Que edifique otro, tú tienes suficiente”. Tú te preguntas: “¿estoy con mi mente?” Cuando esta voz interna te dice que dejes de edificar casas, te preguntas: “¿Estoy con mi mente?” Cuando te dice que edifiques, no te preguntas si estás con tu mente. ¿Cuál posición es cierta? – En las cosas Divinas hay un momento que siempre es cierto. Cuando lo Divino en el hombre habla, en su rostro aparece una lucecita agradable, su mirada se vuelve cariñosa, algo noble y superior nace en él. No, yo conozco a este Espíritu Divino: conozco cuándo habla lo Divino. Cuando el hombre miente, en su rostro se expresa una obscuridad, unas tinieblas. Algún hombre deja en alguna parte la bolsa con su dinero, lo ha olvidado. Yo encuentro esta bolsa. Inmediatamente lo Divino en mi habla, yo alcanzo a ese hombre, le digo: “Hermano, tú has olvidado la bolsa con tu dinero, tómalo, estos recursos son tuyos”. Si en mi habla lo humano, cuando encuentro esta bolsa, la tomaré y me diré: “Este dinero es mío, el Señor ha pensado en mí”. No, para mí o para él, esto es igual, yo debo actuar honestamente. Cuando lo Divino habla en mí, donde quiera que esté, en el bosque o en el mundo, en secreto o en público, en todas partes tengo que manifestar mi carácter. Y como maestro, y como sacerdote – en todas partes manifestaré mi carácter. Lo Divino es un impulso que se manifiesta en mi vida en todos los momentos, en cualquier situación en que me encuentre.

            El Sol brilla, pero nadie se pregunta por qué el Señor hoy ha ordenado al Sol brillar. ¿Quién de vosotros hasta ahora se ha preguntado por qué brilla el Sol? ¿Quién de vosotros ha agradecido por esto? Vosotros tenéis un cuerpo sano, pero todos estáis desagradecidos. No os preguntáis quién os da esta salud, esta vida. Algunos de vosotros tienen fe, pero yo no estoy contento de esta fe. Uno de los reyes rusos hizo pruebas, para probar la obediencia de sus soldados. El soldado llega al sitio peligroso, debe tirarse desde allí, se persigna, pero no osa, se retira para atrás. Otro alguno, que es más valiente, listo de obedecer, llega al lugar peligroso, se tira. Así debe ser con cada uno que ha decidido sacrificarse por su idea. Y la Escritura dice: “El Señor ordenará a Sus ángeles, en las manos te elevarán” (Salmo 91:11,12 – n.d.t.). Esto será, ¿pero cuándo? – Cuando el Señor te ordene a que te tires, y no cuando el diablo te ordena. Ahora el Señor ha ordenado al Sol a que brille por nosotros. La vida que Dios nos ha dado, es un regalo de Él. ¿Pero qué hemos hecho nosotros por este Padre nuestro? ¡Todo el mundo debe darse cuenta de esta cosa! Decimos: “Nosotros somos búlgaros”. Que somos búlgaros, esto es bonito, ¡pero que seamos búlgaros de la razonabilidad y del Amor! Puedes ser un inglés, ¡pero que seas un inglés de la razonabilidad y del Amor! Puedes ser un francés, ¡pero que seas un francés de la razonabilidad y del Amor! Puedes ser un americano, o cualquiera, todos los pueblos deben edificar su vida sobre la razonabilidad y el Amor. ¡Si es así, en todo el mundo sucederá una armonía interna! Es el mundo contemporáneo el que creó este sistema jamás visto hasta ahora. Digo: ¿por qué somos nosotros los que tenemos que corregir este mundo? Aquel maquinista que conduce la máquina, de él depende que los pasajeros lleguen exitosamente a Varna. Él es quien la llevará. Aquel capitán que dirige su barco, de él depende que lo lleve a tiempo al puerto. Aquel maestro que se encarga de llevar una clase, de él depende el buen éxito de la clase. Aquel sacerdote que se encarga de iluminar a la gente espiritualmente, de él depende qué educación espiritual les dará. ¡Cada hombre debe estar en su lugar! Aquella mujer que se encarga de ser una madre, aún antes de dar a luz a sus hijos, de ella depende qué dirección en la vida les dará. De la ciencia contemporánea, delante de la cual nos hemos detenido, depende qué frutos tendremos. Nosotros nos hemos detenido delante de la dirección negativa en la vida. Nosotros queremos una mejoría física, pero antes que nada debe ocurrir una mejoría espiritual con el hombre. Antes que nada debe venir la abundancia en el mundo. Ésta traerá el Amor, después de esto la razonabilidad y por fin llegarán todos los bienes. Por este camino llegará la mejoría de toda la humanidad. Y ahora, todos dicen: “Para que se corrija la gente, hace falta mejoría física”. Haced una prueba y veréis cómo se va a corregir el mundo. Tomad, por ejemplo, del reino animal, seguid a todos los seres desde los más pequeños hasta los más grandes, y veréis que estos son métodos, maneras, por las cuales trabaja la magna Naturaleza viviente. Cuando observo a un buey, yo no miro a él como a un buey, sino que miro cómo está hecho, qué forma tiene, cómo son sus cuernos, etc. A mí me interesa qué quiere expresar la Naturaleza a través de esta forma – en general, cómo trabaja ella. Cuando miro las plantas, para mí cada planta es un método a través del cual la Naturaleza razonable trabaja, habla algo. Estos son métodos científicos. Quieres solucionar una tarea. Por muy difícil que sea, de todos modos encontrarás una manera de solucionarlo. Aprovecharás la manera por la cual el lobo soluciona su tarea con el hambre. ¿Cómo la soluciona él? El lobo, cuando se encuentra en las condiciones más desfavorables de su vida y no puede encontrar comida, se va al bosque, excava las raíces de algunas plantas y se alimenta con éstas. El Señor dice: “el hombre malo será apartado por completo, nada comerá. Solo así corregirá su vida”. Si el lobo, en un momento crítico acude a la hierba, esto muestra que hace tiempo se alimentaba con hierba. Esto de que hoy se alimenta con carne, esta es una debilidad suya. La oveja tiene otra debilidad. Ella pisotea la hierba más bonita y la aplasta. La gallina, pues, tiene otra debilidad. Ella dispersa con sus piernas todo el trigo y entonces se voltea para picotearlo. En todos los animales hay por una debilidad, pero ellos tienen y algunos rasgos nobles. En el buey, por ejemplo, hay un rasgo noble. Él, todo el día va arando a su amo y aguanta todos los inconvenientes. Así y tú serás paciente – nada más. Serás trabajador como la abeja. Serás constante en tus ideas como el árbol. Éste con miles de años permanece con cabeza clavada en la tierra. El viento lo azota, sopla, pero éste no se mueve. Si tienes una idea, serás como el roble, que nadie pueda desviarte.

            Así que, digo: La Naturaleza debe estudiarse de esta manera. Si se hubieran dado tales explicaciones a la generación joven, ésta se hubiera encontrado en otro camino. Si las madres hubieran dado tales explicaciones a sus hijos y a sus hijas, y si los maestros hubieran educado así a sus alumnos, los resultados hubieran sido otros. Todo esto hubiera dado un impulso nuevo a la humanidad.

            “Y ordena el Señor al Sol salir para los buenos y para los malos “. Yo me alegro porque Dios ordena al Sol para que brille. Y hoy el Sol brilla para todos aquellos que abren sus contraventanas. ¡Abrid y vosotros las contraventanas de vuestras mentes! ¡Si tenéis religión, que sea las más sublime! ¡Si tenéis credo, que sea el credo más recto! ¡Si tenéis ciencia, que sea la ciencia más correcta! ¡Si tenéis un cuerpo, que sea el cuerpo más sano! Tres cosas debe tener el hombre que está en el campo físico: antes que nada él debe tener un cuerpo sano. Luego – una mente iluminada; y tercero – un alma sublime, noble, en la cual se esconde tal religión, que abarca a toda la humanidad, sin ninguna diferencia.

            Y así, nosotros con los ángeles nos conectaremos a través de la razonabilidad, y con Dios nos conectaremos a través del Amor. Cuando tenemos el Amor, Dios está en nosotros; cuando hay idealidad, los ángeles están en nosotros. Cuando manifestamos el Amor, nosotros estamos en Dios; cuando manifestamos la razonabilidad, nosotros estamos con los ángeles.

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Creada por ANTONIO CERDAN Jul 23, 2012 at 6:46am. Actualizada la última vez por E M A R Mar 16, 2016.

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