¡VE, LLAMA A TU MARIDO!

 

Conferencia dominical, dada por el Maestro Beinsá Dunó,

el 6 de marzo de 1927, en Sofía.

 

       Le dice Jesús: “¡Ve, llama a tu marido y ven acá!” (Juan 4:16 – n.d.t.).

       El capítulo leído del Evangelio de Juan es uno de los capítulos importantes. En éste Cristo afecta posiciones importantes de la vida. Nosotros vemos cómo Cristo, al llegar a este pozo, deseó beber agua, pero no pudo sacar, puesto que no tenía cuerda. Por eso, cuando vio que una mujer samaritana venía para sacar agua, Él se volteó hacia ella con las palabras: “Te voy a pedir que me hagas un favor, que me des un poco de agua” (Juan 4:7 – n.d.t.). De esta manera Cristo entró en conversación con esta mujer. Él habló de las tradiciones contemporáneas que existían en aquel tiempo en el mundo. La mujer se asombró – cómo así un hebreo, un israelita, se atreve, según las tradiciones de aquel tiempo, a hablar con una mujer y pedir de ella agua. Esta posición es parecida a una de las posiciones en la ley turca, según la cual se prohibía a cada turco pedir y beber agua de una mujer del harem. Si se atreve algún turco a transgredir esta ley, con esto él puede crear un problema oriental. ¡Tradiciones son estas! Hoy en día ningún hombre está libre de tradiciones. Por todo el mundo, entre todos los pueblos existen una serie de tradiciones. Todas las aspiraciones de la humanidad contemporánea se reducen a su deseo de librarse de estas tradiciones y lograr la perfección de su alma. A las conexiones que existen entre la gente contemporánea, de las cuales ellos y hasta hoy día llevan consecuencias malas, yo les llamo conexiones irrazonables. Por ejemplo, a algún hombre le gusta mucho ir a jugar a la plaza delante de la gente, mostrarse como un héroe grande, pero casualmente un día él cae, rompe su pierna y largo tiempo después de esto lleva las consecuencias malas de su deseo irrazonable. Y cuando la gente le pregunta, por qué cojea, él debe decir: “Yo cojeo por causa de mis tradiciones y deseos viejos, de mostrarme delante de la gente como un héroe grande y como un luchador bueno”.

       Primeramente Cristo afecta la cuestión de los comportamientos personales entre hombres y mujeres. Incluso y los discípulos de Cristo, cuando vieron a su Maestro conversar con una mujer – samaritana –, dijeron dentro de sí: “¿Cómo es posible que nuestro Maestro converse con una mujer y salga de los marcos de nuestras tradiciones?” Cristo dijo a esta mujer: “Si me das de beber del agua de esta fuente, un día yo te daré de mi agua, del cual cuando bebas una vez, jamás tendrás sed. Esta agua lleva en sí la Vida Eterna”. La samaritana, al oír las palabras de Cristo, dijo: “Dame entonces de esta agua para que no tenga sed jamás y que no sea necesario de venir más a esta fuente”. Ella tuvo prisa de pedir de esta agua, como toda la gente tiene prisa cuando quiere bienes materiales.

       Por ejemplo, la gente contemporánea quiere que inmediatamente se establezca el Reino de Dios en la Tierra y por eso pregunta: “¿Cuál es la causa de que el Reino de Dios no puede aún hoy establecerse?” Pregunto: ¿Cómo puede establecerse paz y amor entre la gente contemporánea? ¿Cómo es posible que se establezca paz y amor entre los hombres y las mujeres contemporáneos en sus comprensiones presentes acerca de la vida? ¿Cómo puede establecerse paz y amor entre hermanos y hermanas en sus comprensiones presentes acerca de la vida? ¿Cómo puede establecerse paz y amor entre maestros y alumnos en sus comprensiones presentes acerca de la vida? ¿Cómo puede establecerse paz y amor entre los sacerdotes, predicadores, obispos contemporáneos y sus feligreses en las comprensiones presentes acerca de la vida? ¿Cómo puede establecerse paz y amor entre los gobernantes y gobernados contemporáneos en sus comprensiones presentes acerca de la vida? ¡Tradiciones son estas! Cada país tiene sus tradiciones. Por estas tradiciones muchos países han perecido.

       Las tradiciones representan el conservativismo interno de la gente que frecuentemente los tropieza. Alguien dice: “¿Cómo es posible que yo tome un azadón y vaya a cavar a algún viñedo, o que tome un violín y vaya a tocar delante de la gente, divertirlos, cuando he nacido de padres con un origen alto? Con este origen alto, yo debo llegar a ser un rentista, que reciba dinero con el cual frecuentemente iré al extranjero, me pasearé con automóviles, visitaré teatros, conciertos, etc. Según yo, la gente contemporánea en vez de pasearse en automóviles, ellos pasean sus automóviles. Alguien dice: “Yo me paseo en un automóvil”. No, en realidad tú paseas al automóvil, y no él a ti. Así que, primero Cristo afecta las cuestiones materiales, los comportamientos personales. Luego Él afecta los comportamientos sociales y finalmente la cuestión de los comportamientos internos y de las creencias internas de la gente.

       Le dice la samaritana: “Señor, veo que eres un profeta y todo lo sabes. Nuestros padres, en este bosque se inclinaban, mas vosotros decís que Jerusalén es un lugar donde tenemos que inclinarnos”. Le dice Jesús: “Mujer, créeme que viene la hora cuando ni en este monte, ni en Jerusalén vais a inclinarse al Padre”. Aquí la palabra “bosque, montaña” es utilizada en un sentido simbólico. Bajo la palabra “montaña” no se comprendía esto lo que hoy en día nosotros entendemos. La gente del pasado no era tan tonta como para inclinarse a una montaña. Bajo la palabra “montaña” ellos comprendían a la gente prudente, y por gente prudente ellos consideraban a sus abuelos y tatarabuelos, a quienes se inclinaban. La montaña representa el lado material de la cuestión. Jerusalén, pues, representa el lugar de donde se difunde la cultura. Y la gente contemporánea dice: “Nosotros, la gente cultural, tenemos que reconocer la ciencia, las artes, la música, y a éstos inclinarnos”. Cristo dice a la mujer: “Según vuestras creencias, verdaderamente, vosotros os debéis haber inclinado a esta montaña, como y en Jerusalén, pero viene el tiempo y es ahora cuando los verdaderos adoradores se inclinarán al Padre en Espíritu y Verdad”. Según la mitología griega, los griegos antiguos se inclinaban a la montaña, con lo cual ellos simbolizaban la valentía, el heroísmo. Si la gente contemporánea comprendía el sentido profundo de esta mitología, ellos hubieran comprendido el por qué exactamente los griegos antiguos se inclinaban a la montaña. Pregunto: ¿Acaso el apache, que se va a robar la caja fuerte de algún banquero, no ora delante de ésta? Él se sienta de rodillas delante de la caja fuerte y comienza a manipular, a leerle una, dos, tres oraciones, hasta que por fin la caja diga: “¡Venga, como tienes una constancia grande, toma algo de mí!” Sin embargo, el poseedor de la caja fuerte no reconoce las oraciones de este apache y busca un caso para capturarle y castigarle. Cristo dice a la samaritana: “Los adoradores futuros que tendrán la fe viva dentro de sí, no van a inclinarse ni a esta montaña, ni en Jerusalén, sino que se inclinarán al Padre en Espíritu y Verdad”. Para que se incline el hombre en Espíritu y Verdad, él debe saber qué cosa representa su alma. Esto no significa que como alma él es algo más específico que los demás. No, él debe conocer a su alma – ¡nada más! Él debe saber y comprender la cuestión del alma solo para sí mismo, y no con el fin de comprobar a la gente qué cosa en realidad es el alma. Qué cosa representa él como alma, de esto la gente no se interesa. Esta cuestión le interesa a él mismo. La cuestión no es acerca del alma fuera del hombre, pero la cuestión importante es qué representa el hombre dentro del mundo, como un alma que se manifiesta. Además de esto, el hombre debe saber para sí mismo qué representa él como espíritu, y por fin él debe saber qué cosa es Dios, sin procurar comprobar esto y a la demás gente. Si sabe el hombre estas tres cuestiones para sí mismo, él se encuentra ya en el camino recto. El conocimiento de estas tres cuestiones importantes compone la magna cultura futura, la cual puede edificar, poner bases sanas en la vida del hombre.

       Alguien dirá: “Comprobadnos que hay alma y espíritu”. Yo puedo en cinco minutos comprobaros si existen el alma y el espíritu, o no, sin argumentaros o comprobaros esta cuestión teóricamente, como hacen algunos de los filósofos, como Kant, Schopenhauer, etc. ¿Cómo voy a hacer esto? – Sacaré el alma del cuerpo de alguien y él inmediatamente caerá a la tierra. Después de esto de nuevo la devolveré atrás. Luego le preguntaré: ¿Qué viste? – Vi que en la tierra yacía un hombre, que se parecía plenamente a mí. ¿Qué dirás ahora: existe el alma o no? Del mismo hombre yo puedo sacar dos más y preguntarle: ¿Quién es este que yace en la tierra y no habla? ¿Quién es este que piensa, reflexiona y habla? y finalmente ¿quién es este que conecta a los dos? Este que yace en la tierra y no puede hablar, esto es la vestimenta, la materia en la cual el alma está vestida. Este que piensa, reflexiona y habla, esto es el alma misma, y este que conecta y a los dos, esto es el espíritu del hombre. Diréis: “Si es así, haced esta prueba, que la repitamos”. Si es cuestión de prestidigitaciones, yo puedo hacer esta prueba en cinco minutos, pero no está el trabajo ahí. Nosotros no defendemos causa ninguna, sino que observamos la cuestión por esencia. Cada alma debe desarrollar su esencia, pero esto no significa que ella debe adquirir cosas que no están puestas en ella. En el mundo hay concepciones erróneas sobre muchas cuestiones, los científicos saben cómo es el camino de la humanidad. Ellos saben que el hombre no puede adquirir nada nuevo, sino debe desarrollar lo puesto en su alma y en su espíritu. El hombre nada adquiere en la Tierra sino que desarrolla lo puesto en él. De que es así, pregunto: ¿Puede el hombre llevar consigo la riqueza ganada a aquel mundo? Algún hombre puede haber terminado cuatro facultades, haber adquirido muchos conocimientos en su cabeza, sin embargo un día, cuando parte para aquel mundo, él no llevará consigo nada de este conocimiento. He aquí por qué, la gente contemporánea dice: “Cuando el hombre muere, todo se acaba con él”. Ellos tienen derecho solo en este aspecto, cuando no reconocen la existencia del alma. Los búlgaros, cuando no pueden solucionar alguna cuestión, utilizan el proverbio: “La cosa ajena hasta en la cúspide de la Semana Santa se toma”. Sí, se toma solo esto que es tomado a préstamo. Cada cosa que habéis tomado a préstamo, es ajena.

       La misma cosa se puede decir y sobre la religión. Alguien dice: “Mi padre y madre, mi abuelo y tatarabuelo han creído en esto y esto, ellos se inclinaban a la montaña, por eso y yo caminaré por su camino”. Esto significa que tengas creencias a préstamo. Entonces, si sus padres se inclinaban a este bosque, y él se va a inclinar a éste. A este hombre le digo: Tú eres un samaritano. Otro dice: “Yo voy a inclinarme a esta iglesia”. – Tú eres un hebreo. Cristo dice: “El que ha venido a las nuevas comprensiones de la vida, él ni a este bosque se va a inclinar, o sea, ni a sus padres, ni en Jerusalén, o sea, ni en las religiones y culturas viejas, sino que se va a inclinar al Padre en Espíritu y Verdad”. Si llega el hombre a la última posición, de inclinarse al Padre en Espíritu y Verdad, según Cristo, él es un hombre con una conciencia, auto-consciencia, sub-consciencia y supra-consciencia despiertas. Si se despiertan estas cosas en el hombre, él ya puede entrar en conexión con la Naturaleza Viviente, o sea, con el lado externo de Dios. De esta manera el Espíritu que vive en él ofrecerá su inclinación y servicio a Dios. Bajo la palabra “inclinación”, la gente contemporánea comprende arrodillarse en la tierra. Esto no es inclinación. Mucha gente, cuando va a la iglesia, se inclina, se arrodilla en la tierra, con lo cual quieren representar que son cristianos verdaderos y sirven a Dios. Sin embargo, esta misma gente saquea a las viudas pobres, venden hasta su último objeto. Cuando regresan a su hogar, de nuevo se arrodillan delante de Dios. Si vais a ellos por algún favor, aún con la primera palabra os venderán. Esto no es ningún servicio a Dios.

       Cristo dice a la samaritana: “¡Ve y llama a tu marido!” ¿Por qué le dijo así? Esto muestra que el hombre juega un rol importante en la vida. Respondió la mujer y dijo: “No tengo marido”. Le dijo: “Recto has dicho; no tengo marido. Porque cinco maridos has llevado, y este que ahora tienes no es tu marido”. Los cinco maridos muestran que esta mujer ha servido a sus sentimientos. Delante de la gente y delante de Dios ella no ha tenido un marido legítimo. Cristo le dice: “Esto has dicho con verdad”. Entonces, Él encontró en esta mujer una cualidad noble, de que no miente, sino que siempre habla la Verdad. Si hoy en día llega Cristo y se detiene delante de alguna fuente, ¿qué dirá la gente que visita a esta fuente? Yo sé lo que piensa la gente religiosa acerca de esta cuestión. Ellos piensan que cuando venga Cristo a la Tierra, primeramente deben salir los sacerdotes con sus coronas y banderas, con cantos y música, y luego la demás gente. Si desciende Cristo a la Tierra, Su pierna no pisará en ninguna ciudad europea. Él se encontrará con todos los ricos, con todos los poetas, pintores, músicos, científicos y les preguntará a quién han servido hasta ahora. Después de esto irá a las madres y a los padres, y les preguntará a quién han servido hasta ahora. Y entonces Cristo dirá: “Id ahora y llamad a vuestros maridos, vuestros bien amados, a los cuales habéis dado vuestro corazón, que ellos os recomienden. De ellos concluiré cómo habéis sido en vuestra vida”. – ¿Por qué debería venir el marido de esta mujer? – Para pronunciarse acerca de ella. Ningún otro, salvo el marido, puede conocer a la mujer. Alguien dice: “¡Profundo es el corazón femenino!” ¡Verdaderamente, profundo es el corazón femenino!” Nadie puede conocerlo y medirlo, porque es grande su medida. Solo una medida puede determinar el tamaño del corazón femenino. ¿Cuál es esta medida? – El corazón masculino. Solo el corazón masculino puede nadar el océano del corazón femenino. Ningún otro barco es capaz de nadar este océano. Solo el corazón masculino ha aguantado las tormentas y las olas de este océano. Por muchas tormentas y ondas que haya en este océano, el corazón masculino es capaz de nadarlo, y esto gracias al corazón femenino que lo guarda. Por lo tanto, el corazón masculino es una medida para la profundidad del corazón femenino. A través del marido se determina el carácter del corazón femenino. Si la mujer es sequita, ella escogerá un marido un poco llenito. Si ella es llenita, escogerá un marido un poco delicado, altito. Si los sentimientos de alguna mujer están desarrollados fuertemente, ella debe escoger un marido con una mente desarrollada fuertemente. La ley de los contrastes se manifiesta en todas partes en la vida.

       Cuando hablo de los comportamientos entre hombres y mujeres, yo observo el sentido interno de estos comportamientos, y no los comportamientos superficiales. No hay sentido de hablar sobre los comportamientos superficiales, puesto que éstos no representan conexiones fuertes. La Naturaleza reconoce solo las conexiones Divinas, solo los comportamientos Divinos entre hombres y mujeres. El hombre y la mujer representan almas que han salido de Dios. Liberad al hombre de su forma, como y a la mujer de su forma y observad cómo ellos se amarán como almas. Por lo tanto, desde el punto de vista de las matemáticas superiores, cuando reunáis a estas dos almas y las fusionéis en una, su luz aumentará dos veces más. Simultáneamente y el calor de estas almas aumentará dos veces. En esto, nosotros no hablamos de un calor que quema, sino de un calor que lleva vida dentro de sí. Cuando el calor y la luz de estas almas aumente dos veces, simultáneamente con esto aumentará y su inteligencia, como y todas las demás capacidades. Mientras entre las almas no ocurre tal conjunción, la cultura futura no se va a crear. En el futuro los hombres y las mujeres no se van a casar, sino que se van a combinar como almas, si es que quieren crear una generación nueva, la cual será portadora de ideales nuevos, de vida nueva. La gente futura debe llegar a ser portadora de un ideal elevado, Divino. El amor no se expresa solo en cercanía entre la gente, ni solo en cogerse de las manos, o solo en mirar a los ojos. Que mires al hombre directamente a los ojos, esto sobreentiende que mires a través de las ventanas de su habitación iluminada.

       Cristo dice: “Ve y llama a tu marido, y ven acá”.  Pregunto: ¿Cómo conoceréis a los hombres? Hace tiempo, cuando Dios creó a Adán, éste tenía una forma masculina. Dios era Maestro de Adán y le daba lecciones por todas las disciplinas. Adán era un geólogo excelente. Y hasta hoy hay guardados capítulos enteros escritos por él de geología. Adán era un astrónomo excelente y un naturalista excelente, de él hay escritos unos cuantos capítulos sobre estas disciplinas. Adán era y un buen jardinero. Los jardineros contemporáneos deberían hacer reverencia a Adán por sus conocimientos y experiencias de jardinería. Al mismo tiempo Adán era y un astrólogo excelente. Él conocía la influencia del Sol y de los planetas sobre el hombre, como también y las relaciones que existen entre ellos. Pregunto: ¿Saben los astrónomos y los astrólogos contemporáneos las causas de la colocación de los planetas en ciertas relaciones y distancias uno hacia otro? Por ejemplo, ¿por qué cuando Saturno y Marte vienen a cierta relación con la Tierra, siempre en la Tierra suceden perturbaciones grandes? Muchos consideran estas cosas como supersticiones, pero digo: No hay hombre en el mundo que no crea en las supersticiones. No penséis que las supersticiones descansan sobre algunas ilusiones. No, en las supersticiones hay una cierta dosis de verdad. Muchos se ríen de la gente que cree en los maleficios y los niegan. Digo: Hay maleficios en el mundo. ¿A qué se deben éstos? Yo os voy a explicar a qué se deben los maleficios. Por ejemplo, cuando os mira algún hombre, vosotros empezáis a sentirse indispuestos, empieza a doleros la cabeza. Muchos dicen que esto se debe a maleficios. Hay gente que cuando mira a algún búfalo, o a alguna vaca, éstos inmediatamente se enferman y mueren. La causa de esto se debe a la mirada fuerte que este hombre ha dirigido hacia vosotros, o hacia un animal dado. La mirada fuerte, pues, se debe a la electricidad que sale del rostro o de los ojos de este hombre. Esta electricidad se dirige hacia vosotros y si no podéis asimilarla, ésta va a producir en vosotros cierta desarmonía, la cual se reflejará sobre vuestro organismo. Hay abuelas que saben curar a la gente maldecida de una manera muy simple. Ellas toman un huevo sano, lo pegan en la frente del búfalo, o del hombre maldecido, y él en poco tiempo se restablece. El huevo cura, absorbiendo la energía excesiva que se ha acumulado en el organismo del hombre, y de esta manera él se libera de su estado doloroso. Alguien dice: “Si es así, y yo puedo curar a la gente maldecida”. – No, cada abuela no puede curar; cura solo esta abuela que es un buen conductor de esta electricidad. Entonces, su organismo debe aguantar a las influencias que emanan del enfermo. Lo mismo se puede decir y acerca de los médicos. Muchos médicos curan enfermos, pero pocos tienen resultados buenos en la curación. Pocos hombres han nacido para médicos. El médico verdadero debe representar un ambiente a través del cual la enfermedad puede salir fuera. El médico debe tomar algo del enfermo. Al mismo tiempo él debe dar algo al enfermo. Una mujer enferma se acercó a Cristo y se dijo: “Si tocare solamente su manto, seré salva” (Mateo 9:21 – n.d.t.). ¿Por qué sano esta mujer? – Porque de la ropa de Cristo salía una fuerza que la sanó. Muchos de los médicos contemporáneos no pueden tener resultados, puesto que no dan nada de sí. En cada trabajo el hombre debe tomar y dar algo.

       Pregunto: ¿A qué se deben los fracasos de la gente contemporánea? – A su negligencia en el cumplimiento de sus contratos y obligaciones hacia la Primera Causa.  En este aspecto Adán era negligente. Él se presentaba delante de Dios como correcto, ejecutivo, pero en realidad no miraba bien sus trabajos, era un poco perezoso, negligente. Él escondía de Dios algo. Cuando se fue Dios a Adán y vio que los trabajos no iban bien, Adán dijo: “Señor, solo no puedo hacer bien mis trabajos. Si tuviera por lo menos una compañera, con ella juntos podríamos arreglar bien nuestra vida”. El Señor le respondió: “Si la cuestión es de una compañera que te ayude, esto es un trabajo fácil”. Entonces Dios le adormeció y de su costilla saco a la mujer, la cual estaba escondida en él. Adán, cuando vio a su mujer, a su compañera, inmediatamente sonrió y se alegró, como se alegra el muchacho cuando ve a alguna muchacha bella. Yo frecuentemente he observado qué efecto produce la muchacha, o la mujer sobre los hombres. Encuentro a algún muchacho que no tiene ni cinco duros en el bolsillo y le observo cómo cuando ve a alguna muchacha, inmediatamente sonríe, se alegra, como si hubiera recibido alguna riqueza. Y verdaderamente, la riqueza es la muchacha. El muchacho dice: “Mientras tengo esta muchacha, todo lo puedo hacer en el mundo”. Así pensaba y Adán, pero no aprobó su examen. En el jardín del paraíso, él fue puesto a examen. Dios le había dicho: “¡La compañera que te doy, guárdala como la pupila de tus ojos! Nunca la dejes sola, porque si la pierdes de tus ojos, más no puedes devolverla”. Sin embargo, éste día exactamente, cuando Eva fue engañada por la serpiente, Adán se ocupaba con sus trabajos materiales y no pudo acompañar a Eva, a pasearse junto con ella. Eva salió sola de paseo, bien vestida, con un vestido blanco, ceñido con un cinturón bonito, bien peinada, con pelo alisado, con labitos rojos, parecida a las mujeres contemporáneas modernas. En la biblia se dice que Eva estaba desnuda. Otra cosa se entiende bajo la palabra hombre desnudo. En realidad Adán y Eva estaban bien vestidos. Guapa era Eva. En este tiempo Adán, que estaba ocupado con sus trabajos materiales, se decía: “¿Qué temible puede haber en el jardín del paraíso para que Eva no pueda quedarse sola? ¿Puede venir aquí algún diablo para tentarla? Si está en el paraíso, ella está en un lugar seguro. Sin embargo, exactamente este día vinieron un espíritu de Saturno y uno de Marte, junto con los cuales entró y el diablo. La mala conjunción que había entre Saturno y Marte era la causa de que Adán perdiera a su compañera, la cual y hasta hoy en día no puede encontrar. Y hasta ahora la gente todavía se pregunta si tienen alma o no tienen. Digo: Agradeced porque Eva era el corazón y no el alma de Adán. Dios hizo a Eva del corazón de Adán y no de su alma.

       Le dice Jesús: “¡Ve, llama a tu marido y ven acá!” Este versículo se refiere a un principio interno en la vida. Si viene el hombre a la posición de un religioso verdadero, él se volcará hacia lo noble, hacia lo superior y lo potente dentro de sí, el cual determina su carácter. Cuando el hombre quiere encontrar la Verdad, él debe volcarse hacia su alma. Esto no sobreentiende que el Alma es algo material, pero el hombre debe volcarse hacia ella para que despierte la actividad de su organismo. Para que ocurra esto, el hombre debe tener dentro de sí un objeto material interno. ¿Cuál puede ser el objeto que despierte la actividad del hombre? La ciencia, las artes, la música no pueden ser este objeto, estas son solo ocupaciones temporales para el hombre. Pregunto entonces ¿cuál es el único trabajo serio en el mundo? El único trabajo serio en el mundo es el Amor, que el hombre ame. El Amor es el primer y más serio trabajo para el hombre.

        Así como la gente contemporánea ama, a esto nosotros le llamamos ocupación. Si decide el hombre empezar a trabajar con el Amor, como una fuerza magna, potente, su alma y espíritu se despiertan, y él entra en conexión y con el mundo físico, y con el espiritual, y con el Divino. Sólo de esta manera el hombre puede comprender los comportamientos que existen entre estos mundos, como y el sentido de la vida de todos los seres. Sin embargo, para llegar él a estos trabajos, de él se requiere que haga conexión con Dios. Si tiene esta conexión, él ya podrá amar correctamente y encontrar las conjunciones bellas en la vida del Todo. En la vida de cada hombre hay solo diez posibilidades para que comience él con el Amor. Cada año tiene solo una posibilidad de trabajar con el Amor. Y a cada diez años hay de nuevo solo una oportunidad para trabajar con el Amor. Todo el resto del tiempo del hombre, es determinado solo para ocupación.

       Alguien dice: ¿Qué cosa es el Amor? Si empezáis a Amar, vuestros ojos se abren y vosotros veis qué cosa es la vida y su belleza. El hombre del Amor no puede turbarse por diferentes palabras, por lo dicho y lo hablado. El hombre del Amor pasa por el más rico, por el más fuerte delante de toda la gente. Él no es rico como aquellos millonarios que por unos cuantos años pueden disipar su riqueza, el hombre del Amor es de aquellos ricos que disponen con su varita mágica en todas partes. La ciencia contemporánea da oportunidad al hombre de servirse con la varita mágica. Ella reconoce este arte. Digo: la magia está al alcance solo del hombre amoroso. Algunos separan la magia en negra y en blanca. Según yo, y la una y la otra magia son útiles, pero y las dos deben utilizarse con amor. Si no se utilizan con amor, éstas no tienen resultados buenos. Cada magia que es utilizada sin Amor, al final de las cosas ha terminado en quiebra; además, ésta ha estado destruyendo la vida no solo de un hombre, sino y la vida de un pueblo entero. Si algún mago se vuelve causa para la destrucción de sociedades y pueblos enteros, su magia en conclusión fracasa plenamente. Cuando los resultados de la magia son perjudiciales, esto muestra que ella se sirve con las fuerzas destructivas de la Naturaleza.

       Digo: No penséis que el mundo en el cual vivimos es sin peligro. En la Naturaleza hay cierta cantidad de materia no diferenciada y fuerzas que deben transformarse, ennoblecerse y así ayuntarse a trabajar. Muchos científicos que no sospechan esta cosa, empujan con su varita donde se debe y donde no se debe, y en resultado de esto, ocurren explosiones en sus retortas; en consecuencias de estas explosiones, y ellos, y sus retortas, y toda la ciencia vuelan por el aire. Decís para algunos: “¡Hombres científicos son estos!” Antes de todo, la gente científica futura debe trabajar con el Amor. Alguien dice: “Mi corazón flamea por amor”. En el amor del hombre deben tomar participación y la conciencia, y la auto-conciencia, y la sub-conciencia, y la supra-conciencia, como y su mente y corazón, y también y su alma y espíritu. Si estas cosas toman participación en su amor, vosotros tenéis delante de vosotros un hombre verdadero. Por lo tanto, si el escritor está penetrado por este amor, cuando moje su pluma en la tinta, él escribirá algo magno y bello.

       Le dice Jesús: “¡Ve y llama a tu marido, y ven acá!” El apóstol Pablo dice: “os he desposado con un solo hombre” (2 de Corintios 11:2 – n.d.t.). ¿Para quién habla él? – Para Cristo. ¿Si bajo la palabra “hombre” entendéis a Cristo, entonces cómo vais a comprender este pensamiento en su profundidad? Vosotros debéis comprender lo superior y lo noble que el apóstol Pablo ha introducido en estas palabras. Si comprendéis el sentido de estas palabras, éstas tienen la fuerza de elevar el alma del hombre. ¿Qué hombre no ha echado a Cristo, cuando Él ha venido a él? Cuando Cristo viene a vosotros, vosotros inmediatamente comenzáis a contarle vuestras preocupaciones y calamidades: vuestra hija o vuestro hijo no estaban cuidadosos hacia vosotros, o vuestra mujer era mala, o que no tenéis casa, no tenéis zapatos nuevos, no tenéis medios para vivir y una serie de cuestiones parecidas. En resultado de estas quejas, Cristo os mirará, os escuchará cuidadosamente e irá a otro lugar para que vea allí cómo Le recibirán. Entonces vosotros os quedáis solos, descontentos de vosotros, y os vais a buscar a Cristo. Aquí Le buscáis, allí Le buscáis, pero en ninguna parte Le encontráis. Hoy en día toda la gente busca a Cristo, quieren que Él se les aparezca. Cada uno ha enviado su petición a Él: uno quiere dinero, otro quiere pan, un tercero quiere casa, todos esperan una respuesta a sus peticiones. ¿Cómo pensáis, cuántos años son necesarios para que revise Cristo las peticiones de toda la gente? Miles y millones de peticiones son enviadas a Él. Algún poeta dice: “Yo he enviado una petición a Cristo, quiero que se me responda”. Digo: No uno, sino miles de poetas han enviado peticiones a Cristo. Miles de poetas, músicos y pintores han enviado petición a Cristo, quieren algo de Él y esperan que se les responda. Hasta ahora, por lo menos un millar y medio de gente ha enviado peticiones a Cristo, y cada petición pesa medio gramo. Pregunto: ¿Cuántos vagones son necesarios para que sean cargadas todas estas peticiones? Y finalmente ¿cuánto tiempo le es necesario a Cristo para poner una resolución a estas peticiones? Sin embargo, esta cuestión no puede solucionarse de una manera mecánica. Si se soluciona mecánicamente, esta es una solución parcial. El bien del cual el hombre goza, simultáneamente es un bien y para todo su organismo, como y para cada célula individual del organismo común. Sobre esta base en el mundo existe una magna alma Divina, en la cual se contienen todas las demás almas. Nosotros estamos conectados con esta alma, y nuestro bien depende de su bien.

       Y así, de toda la gente se requieren por lo menos esfuerzos pequeños para que hagan pruebas microscópicas en esta dirección, a través de los cuales verificarán todo lo que se os habla. Los conocimientos no pueden comprobarse solo con palabras, sino que para esto se requieren y pruebas. En esto, para que se haga una prueba exitosa, se requieren como mínimo diez años. Alguien dice: “Podemos y por poco tiempo hacer alguna prueba”. Digo: Si queréis rápidamente hacer pruebas, sabréis que los resultados de estas pruebas serán mediocres. Si decidís hacer una prueba esencial, que converséis, por ejemplo, con un habitante del Mundo Invisible, vosotros debéis utilizar como mínimo diez años, como y Cristo utilizó cierto tiempo hasta llamar a sus discípulos, para conversar con ellos razonablemente. Si queréis entrar en conexión con vuestra madre o padre partidos, vosotros podéis hacer la siguiente prueba. Entrad en vuestra habitación, cerrad bien las ventanas para que no entre por fuera viento o algún ruido que moleste a la prueba, y concentrad fuertemente vuestro pensamiento hacia vuestra madre, por ejemplo, imaginándose uno de sus mejores rasgos, y así esperad alrededor de 15-20 minutos. Cuando pase este tiempo, vosotros sentiréis una tibieza ligera, agradable, alrededor de vosotros, la cual se acerca hacia vuestro rostro y os acaricia. Esta es vuestra madre, la cual no está en fuerza de hablaros, sino que puede solo acariciaros. De esta manera ella os pregunta: “¿Hijo, por qué me llamas?”

       “¡Llama a tu marido y ven acá!” ¿Quién es este marido del cual Cristo dijo a la mujer que le llamara? ¿Era él un hombre ordinario? Con estas palabras Cristo quería voltear la atención de la samaritana a esto, que ella debe llamar solo a aquel que la ama. De esta manera Cristo voltea la atención y de la gente, que no se auto-engañen, pensando que un hombre ordinario puede amarles. Si la gente piensa así, ellos fracasan en sus pruebas. El que pierde las buenas condiciones de la vida, él fracasa. Hoy en día y poetas, y pintores, y músicos, y científicos, y sacerdotes, y predicadores, todos fracasan. ¿Por qué? – Porque ellos no apelan hacia Aquel que verdaderamente les ama. Cada hombre debe tener un alma la cual le ame con toda su naturaleza, o sea, con su conciencia, con su auto-conciencia, con su sub-conciencia, con su supra-conciencia. Si tiene el hombre tal alma, todos los bienes Divinos vendrán a través de ella. Esta alma exactamente, representa el canal, a través del cual se transportan los bienes del mundo Invisible para el alma la cual vive en la Tierra. El hombre no puede recibir el Amor de Dios y los bienes de Dios por donde sea. Esta alma que nos ama, ella nos mostrará una manera de cómo actuar con todas las demás almas. No es fácil que améis al hombre. Aquel que amáis, él debe tener necesidad de vosotros, y vosotros debéis comprender detalladamente a su alma, como y a todas sus necesidades. Este hombre puede sufrir de alguna enfermedad, o que le torture alguna duda, pero vosotros le amáis, sacaréis estas espinas de su carne, y después de esto le mostraréis el camino por el cual debe andar, para que se eleve. Todo esto debéis hacerlo de tal manera que él vea en vuestro rostro un amigo verdadero que desea su bien y elevación.

       Frecuentemente vosotros tenéis deseos buenos, pensamientos y sentimientos bonitos e inspirados, pero los rechazáis de vosotros y decís: “Estas son cosas vacías, ilusiones de la vida”. Digo: Hay verdaderamente ilusiones en la vida, pero estas ilusiones a veces descansan en una base sana. Por ejemplo, cierta ilusión puede basarse en leyes del cuerpo que vosotros debéis saber. Por ahora el cuerpo es una necesidad para vosotros, pero en el futuro puede que no represente tal necesidad, y que podamos y sin cuerpo. O lo mínimo, pues, en el futuro nuestro cuerpo puede pasar por un desarrollo grande. Por ejemplo, en su pasado el hombre ha pasado por diferentes formas, pero cuando ha aprendido y adquirido esto que cada forma contiene dentro de sí, él las iba abandonando una después de otra, hasta que finalmente apareció en la forma en la cual hoy en día le vemos. Él ha pasado por la forma de la araña, y cuando ha aprendido el arte de tejer, ha abandonado y esta forma. Luego ha pasado por la forma del pez, y cuando ha aprendido el arte de nadar, ha abandonado y esta forma. Después de esto ha pasado por la forma del pájaro, y cuando ha aprendido el arte de volar, ha abandonado y esta forma. Y después de esto él ha pasado por la forma del mamífero, pero cuando vio que y esta forma no corresponde plenamente a su desarrollo mental, ha abandonado y esta, apareció en la forma de un hombre. ¿Cuál es la causa esencial por la cual el hombre se ha erguido en dos piernas? El centro del peso de los animales está atrás de la cabeza, en consecuencia de lo cual ellos caminan en cuatro piernas, y su espalda toma una posición paralela con el diámetro de la Tierra. Sin embargo, en el hombre el centro del peso está en la parte delantera de la cabeza, en consecuencia de lo cual él camina erguido, en dos piernas. El erguimiento del hombre está en conexión con el movimiento perpendicular de aquellas fuerzas que vienen desde el centro de la Tierra hacia el centro del Sol. Cuando el hombre ha entrado en armonía con estas fuerzas, él se ha erguido en dos piernas. Los animales, pues, que no han podido llegar a estar en armonía con estas fuerzas de la Naturaleza, y hasta hoy día se han quedado en la posición en la cual los encontramos, de caminar en cuatro piernas.

       Cuando se habla del mundo espiritual, éste representa algo parecido al físico. Y el mundo espiritual es material, como y el físico. Así como en el mundo físico se opera con matemáticas y con geometría, de la misma manera y en el mundo espiritual se opera con matemáticas espirituales y con geometría espiritual. Por lo tanto, una línea física puede cruzar a una espiritual, y una línea espiritual puede cruzar a una física. Una superficie espiritual puede hacer un corte a una física. Un cuerpo espiritual puede cruzar a uno físico y al revés: un cuerpo físico puede cruzar a uno espiritual. Pregunto: ¿Cómo entenderéis estas cosas? Estas son cuestiones distraídas. Para que comprendáis estas cuestiones, vosotros debéis tomar en consideración todas las superficies espirituales, como y todas las superficies físicas.

       Digo: Todas estas cosas muestran que hay conexión entre los fenómenos materiales y espirituales en la vida. Por ejemplo, todas las estrellas no solo que brillan, sino que tienen además y cierta influencia espiritual sobre el hombre. Si miráis la Tierra con el ojo del clarividente, vosotros veréis que ésta está conectada con un sinfín de hilos, como un balón. A través de estos hilos ella está conectada con todo el Universo. Por estos hilos exactamente vienen hacia la Tierra inmensas energías. Alguien dice: “No sé por qué, pero tal o cual planeta me influencia fuertemente”. – Por supuesto que te va a influenciar, tú te has enganchado de éste, como con un hilo. ¿Qué hombre, si se hubiera enganchado al cable eléctrico, por el cual fluye la corriente, no sentiría su influencia? Decís: “¿Qué hay de esto de que algún hombre se ha enganchado a tal cable? No pasa nada de esto de que os habéis enganchado a este cable, pero si comienza a pasar por éste la energía eléctrica, ésta os calentará fuertemente. Entonces veréis qué ocurre con vosotros. Si os engancháis a uno de los hilos de Marte, vosotros inmediatamente os volveréis belicosos y diréis: “¡Hoy voy a guerrear!” Sí, ¿y con quién vais a guerrear? Primeramente mostraréis vuestra fuerza y heroísmo en vuestro hogar, y luego y fuera de vuestro hogar. Todo un año seguido vosotros estaréis siempre belicosos. Si os engancháis a uno de los hilos de Saturno, vosotros diréis: “¡De ahora en adelante no creo en nada! El hombre no debe ser tan estúpido como para creer a la gente”. Digo: Tú te has enganchado a uno de los hilos de Saturno, por eso ya no crees en nada. ¿De dónde vino en ti esta desconfianza? Hasta ahora creías a toda la gente, les considerabas como ángeles, y de repente te decepcionaste de ellos. Si vosotros supierais de qué manera empujar los hilos de Saturno, ibais a producir en vosotros una magna armonía, como si saliera de las cuerdas de un arpa. Puesto que no supisteis, vosotros os creasteis una disonancia grande en vuestra vida. Esto no es ciencia. El que quiere seguir la ciencia espiritual, él debe trabajar conscientemente.

       Muchos se pronuncian acerca de alguna gente, de que son como abuelas viejas que solo vagan por aquí y por allá. No, esta gente no puede considerarse como abuelas viejas. Gente vieja es solo aquella que es llevada a los cementerios. O dirán pues de algunos, de que son filósofos grandes. Nosotros vemos a estos filósofos grandes por los cementerios, donde sus cráneos están vacios, chiflados, ruedan con años. Para terceros, pues, dirán que son hombres muy creyentes. Y de esta gente los cráneos ruedan por los cementerios. Si Bulgaria tiene tantos filósofos, tanta gente religiosa y santa, ¿por qué no llame del mundo Invisible a alguno de sus santos, que le den un consejo sobre qué hacer en estas condiciones difíciles en las cuales ha caído? Diréis que los santos no deben ocuparse con vuestros trabajos. Pregunto: ¿Por qué los santos no deben ocuparse con estos trabajos? Los santos, exactamente, deben ocuparse con los trabajos de la gente, pero la gente no quiere pensar sobre estas cuestiones y dice: “Largo tiempo pasará hasta que la vida razonable llegue a la Tierra”. No, ha llegado ya el tiempo para una vida razonable, para una comprensión plena de las leyes de Dios, para que se rescate la humanidad de los sufrimientos que la corroen plenamente. Los sufrimientos de la humanidad presente se parecen a una escrofulosis la cual corroe tanto el cuerpo, como y el alma del hombre.

       Toda la gente contemporánea se encuentra en un cruce del cual debe rescatarse. Apenas comenzáis a leer algún libro, y a vosotros viene algún crítico que os dice: “¿Qué estáis leyendo? ¡Echad este libro a un lado, éste no vale nada!” Apenas os habéis familiarizado con cierto credo, habéis encontrado de alguna manera a Dios, llega a vosotros algún científico que os dice: “¡Abandona este credo! El sentido de la vida no se esconde en él”. Entráis a la iglesia ortodoxa e inmediatamente vienen a deciros: “Vosotros debéis persignarse, orar a Dios, para que os consideréis miembros de esta iglesia”. Vais luego a la iglesia protestante e inmediatamente os dicen: “Vosotros debéis leer el Evangelio, aprender unos cuantos versículos, aprender unas cuantas canciones y entonces inscribirse como miembro de esta iglesia”. Es bueno todo esto, pero pregunto: ¿Qué significan los tres dedos que toman participación en la persignación? El pulgar muestra que el inicio razonable en el hombre debe tomar participación en el servicio a Dios. Si ayuntáis el pulgar a trabajar, lo razonable en el hombre se despierta. Con el segundo dedo se despierta el corazón del hombre, y con el tercer dedo se despierta lo Divino que debe ponerse como una base de toda la vida. Si el hombre comprende la persignación de esta manera, solo entonces éste tiene sentido; de otra manera, por mucho que se persigne el hombre, nada se logra. La cuestión no es que el hombre se persigne por la noche bajo la luz eléctrica, él debe persignarse en obscuridad y que de sus tres dedos salga llama, luz. Si desde el pulgar del hombre sale una luz blanca, del índice – amarilla, y del dedo medio – rosa, esta persignación tiene sentido. ¿Os habéis persignado vosotros de esta manera? ¿Habéis visto de vuestros dedos salir estos tres tipos de luz? Alguien dice: “Tú no te persignas”. Digo: Si me persigno o no, ven para comprobarlo. Tomo a este hombre conmigo en una noche tormentosa, obscura y le llevo a la montaña. Cuando subimos a un lugar alto, yo pongo mis tres dedos sobre la frente, me persigno, y él ve de mis dedos salir una luz bonita, clara (En numerosas ocasiones los discípulos del Maestro confirmaron en sus recuerdos escritos las experiencias que el Maestro cuenta en sus conferencias. – n.d.t.). Si sale luz de mis dedos, yo me persigno; si no sale luz de mis dedos, yo no me persigno. Si sale luz de mis dedos, entonces y yo me persigno, y mi corazón se persigna, y mi mente se persigna, y mi alma se persigna, y finalmente y mi espíritu se persigna. Si todo en mi se persigna, y la gente alrededor mío comienza a persignarse. Entonces y toda mi casa estará abierta: toda la gente que entra dentro se va a persignar y saldrá con disposición. Y si tal hombre se acerque a la caja fuerte de algún justo, de su caja comenzarán a salir luces, y ésta dirá: “Venga, y yo me voy a persignar junto contigo”. Alguien dice: “¿Que meta la mano en tu caja fuerte?” Si de tus dedos salen tres tipos de luces, mete la mano entonces, si no sale de tus dedos esta luz, no metas la mano. Si de tus dedos sale esta luz, entonces puedes entrar en mi casa y tomar lo que te hace falta. Si no sale esta luz, no tomes nada. Esta es la filosofía positiva de la vida.

       “¡Ve, llama a tu marido, y ven acá!” ¿Quién es este marido? – Él es el hombre Divino, el primer hombre que Dios creó. Para cada ser humano debe llegar un marido. En la religión contemporánea le llaman a este estado nacimiento del Espíritu. No hay un estado más magno, más bello que éste. Hasta que el Alma Divina y el Espíritu Divino no vengan en el hombre, él se encuentra en la posición de un animal, en tinieblas y obscuridad. Cualquier cosa que empiece este hombre, en nada tiene éxito. Si llegan el Espíritu Divino y el Alma Divina en el hombre, él se encuentra en una luz eterna, y cualquier trabajo que comience, todo le va hacia adelante.

       Cuando observéis el capítulo leído del Evangelio de Juan, veréis que en uno de los versículos se dice: “Llega la hora y pronto es, cuando los verdaderos adoradores se inclinarán en Espíritu y en Verdad”. Aquí se habla de espíritu y de alma. Digo: Si tenéis alma y espíritu, vosotros no debéis buscar ningunas comprobaciones externas acerca de vuestro espíritu y acerca de vuestra alma. Cristo ha comprobado esta cosa, pero la gente no cree. Hoy en día ellos creen más a los demás que a su (propia – n.d.t.) mente, a su corazón, a su alma y a su espíritu. ¿Debemos sostener cosas que en realidad no existen, cuando Dios ha puesto la Verdad en el hombre mismo? Nosotros no hablamos de cosas irreales, puesto que éstas, por sí mismas, están excluidas de la vida. Cada cosa de la cual hablamos, es real. Por lo tanto, el alma y el espíritu de los cuales hablamos, son magnitudes reales. Si alcanza el hombre la realidad de las cosas, él se vuelve un hombre potente, magno, feliz, y lo que comienza, todo se ordena bien. Y cuando el alma del hombre penetra en alguien, él ya le conoce. Alguien dice: “Yo conozco a la gente por los ojos”. ¿Cómo conocéis a la gente por sus ojos? En realidad la gente se conoce por sus virtudes. Cada virtud tiene su color determinado, como y su tono determinado. Cuando paso del lado de algún hombre bueno, de él sale una música agradable, armónica. Una noche pasaba con un amigo mío al lado de una aldea y en medio de la aldea, sobre una de las casas, vi una luz agradable, suave, azul, la cual se elevaba hacia arriba, hacia el Cielo. Volteo la atención de mi amigo hacia esta luz y le pregunto: ¿Sabes qué es esta luz? Ésta muestra que en este hogar, sobre el cual se encuentra la luz, vive un hombre bueno que en este tiempo está orando a Dios, y su oración se acepta. Mi amigo mira hacia el Cielo y él ve esta luz. En ninguna otra parte por el Cielo se veía tal luz. Sin embargo, no cada hombre ve esta luz.

       Por lo tanto, cada virtud tiene su tono y color específico. Del hombre bueno sale una música agradable, una canción bonita, la cual recuerda a sonidos de algún arpa tierna. Toda una sinfonía se oye de la gente buena. El hombre bueno se parece a un arpa cuyas cuerdas están afinadas de tal manera que solo por el toque del aire con éstas, se oyen sonidos tiernos, agradables. A la gente buena les llaman arpas sonantes, de las cuales, al toque más pequeño, oís esparciéndose un aliento Divino. En esto, de la gente buena emana un aroma específico, desde lejos se siente alguna fragancia benéfica. Hay gente buena por el mundo a la que le llaman santos.

       Y después de todo esto vendrá alguien y dirá: “¡Comprueba de que hay alma!” Que compruebe esta cuestión, éste es un método infantil. Nosotros hemos comprobado las cosas de manera samaritana, las hemos comprobado de manera hebrea, y ahora las comprobaremos según la Nueva Enseñanza, en Espíritu y en Verdad. Si viene alguno para que le compruebe de si existe el alma o no, le diré: Hermano, ven a mí, yo inmediatamente te comprobaré esta cuestión. – ¿Cómo? – Sacaré tu alma, y dejaré tu cuerpo espiritual en el medio, para que converséis. ¿Creerás si ves esto? – Creeré. – Cuando regreses de nuevo a tu cuerpo, tú te parecerás a un niño renacido, liberado de todos los dolores y sufrimientos, de todas las contradicciones e incomprensiones, y de ti saldrá una fragancia benéfica, como de un santo. Sin embargo, para que el hombre llegue a este estado, se requiere por lo menos un afán forzado de diez años, una vida pura y santa, libre, llena de oración incesante. Diez años incesantemente el hombre debe orar, y cuando se acuesta, y cuando se levanta, y cuando trabaja, y cuando descansa, para que cree una conexión con Dios y comience a trabajar según las Leyes del Amor. A esto yo le llamo una ciencia sana, positiva – una ciencia de las pruebas. Yo no os engaño, sino que os hablo de una ciencia que hoy en día ya comienza a descubrirse, y a jóvenes, y a viejos. Si adquirís esta ciencia, la vida ya tiene sentido y hasta en sus manifestaciones más pequeñas.

       Cuando os hablo estas cosas, muchos piensan que éstas son imposibles, como en los cuentos de “Las 1001 noches”. Por ejemplo, yo frecuentemente converso con las moscas, y si os cuento lo que hablo con éstas, y esto se os verá de los cuentos de “Las mil y una noches”. Alguna mosca se posa sobre mi mano, por ejemplo, y comienza a arreglarse, como alguna muchacha que espera a su bien amado. Yo la miro y encuentro que está vestida como una dama moderna. Si no tiene ningún interés, ella comienza a morder. Si tiene interés, ella comienza a acariciar su probóscide y arreglarse. Le pregunto: ¿Qué estás haciendo? – He pisado sobre un lugar bonito y ahora quiero alegrarme del mundo de Dios. Cuando os digo que yo converso con las moscas, esto se os ve extraño, pero si os digo que la mosca puede enamorarse de un elefante, ¿me creeréis? ¿Por qué no creer? Cuando alguna mosca se posa a la espalda de un elefante y él la lleva todo el día de un lugar a otro, ¿no representan éstos, comportamientos amistosos verdaderos? El elefante le dice: “Tú puedes permanecer en mi espalda tanto como quieras, y yo, pues, puedo llevarte no solo a ti sino y a todo tu linaje”. Como veis, el elefante ama a esta mosca. Más adelante yo sigo mi conversación con la mosca. Le pregunto: ¿Quieres algo? Ella, pues, se arregla. Tomo entonces en un palito un poco de miel y le doy a la mosca. Ella se alegra, come un poco y sonríe. Cuando se alimenta bien, le digo: “Venga, ahora vete a tu hogar y lleva muchos saludos de aquel que te dio un banquete”. Ella se arregla el traje, se aliña y vuela. ¿Cómo pensáis, es esto una ilusión o es un hecho real? Yo he hecho una serie de pruebas con las moscas y he llegado a logros, he logrado despertar la conciencia de alguna de ellas y entrar en conversación con ella. Verdaderamente, la mosca no puede ser tan prudente y consciente como el hombre, pero según el nivel de su desarrollo, según su cabecita pequeñita, y ella puede despertarse y entrar en conexión con seres más elevados que ella. Después de esto yo comienzo a acariciarla ligeramente por las alitas, y ella se deja, no huye. Si llega a concientizar, sin embargo, lo que pienso a hacer con ella, ella está lista de huir.

       En la misma posición puede caer y el hombre con respecto a algún ser superior, avanzado en su desarrollo. Si os posáis en la mano de algún ser superior, razonable y más avanzado que vosotros, de la misma manera y éste os acariciará, os dará un poco de mielecita, y entre vosotros se creará una conexión, ataréis amistad. Después de esto este ser dirá: “¡Venga, llevad ahora muchos saludos!” ¿Podéis ofenderse de esto? Cada día se hacen tales pruebas. Como observo a la mosquita pequeña, encuentro que su amor es desinteresado. Ella no ve mi imagen, pero se pasea por mi piel, sigue lo que sale de ahí, arregla su traje y finalmente vuela contenta y dispuesta. Esto, exactamente, es lo bello y lo comprensible en la vida.

       Y así, cada uno de vosotros debe guardar lo bonito y lo bello en su alma, porque solo a través de ella él tiene posibilidad de desarrollarse. Solo de esta manera vosotros podréis utilizar los bienes que Dios os ha dado. Cuando se habla de lo nuevo, no es cuestión de que la gente se critique, que rechacen unos u otros sistemas filosóficos y religiosos. Que todo lo viejo se quede, pero que se acepte y lo nuevo que ahora viene en el mundo. Si es cuestión de críticas, la gente y hasta hoy sufre por éstas. Es bueno que el hombre critique, pero de cien errores él debe ver solo uno. A cada cien errores deben oírse mil palabras buenas. En la Escritura se dice que el Amor no ve los errores. El que ama, él no ve los errores. Dios, en Su Amor Ilimitado, no ve los errores de la gente. Él ve solo sus lados buenos y siempre les impulsa hacia adelante y solo hacia adelante. Que ande hacia adelante, este es el ahínco interno del alma humana.

       Ahora, a todos los que estáis presentes aquí, digo: ¡Id a llamar a vuestro marido, y para la siguiente vez venid aquí!

 

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